¡El impactante cierre de 2025 en Argentina: salarios que caen un 30% y jubilaciones en riesgo! ¿Te afectará?

¿El salario le ganó a la inflación o fue solo un espejismo? Esa es la pregunta que muchos se hacen al mirar el cierre de 2025. Los números están sobre la mesa, pero la respuesta no es tan simple. Detrás de los promedios oficiales, el mapa laboral muestra contrastes entre trabajadores formales, estatales, jubilados y quienes sobreviven en la informalidad. En la Región Capital, esta realidad se siente todos los días.
Salarios: un empate que no alcanza
Según los últimos datos del INDEC, los salarios registrados crecieron en octubre un 2,5%, apenas por encima de una inflación del 2,2%. En términos simples: no se perdió tanto como en el pasado, pero tampoco se ha recuperado lo perdido. Distintos analistas coinciden en que se trata de un “empate técnico”.
Desde la Fundación Libertad y Progreso, el economista Iván Cachanosky explicó que esta mejora es frágil y depende casi por completo de que los precios aflojen. Los salarios todavía están por debajo de niveles previos y no logran consolidar una recuperación real. Para 2026, cualquier mejora sostenida estará atada a una inflación mucho más baja, algo que aún no está garantizado.
Jubilaciones mínimas: la mayor deuda
Donde el atraso es más evidente es en las jubilaciones mínimas. La ANSES confirmó que en enero el haber mínimo será de $349.299, con un bono congelado en $70.000. En total, el ingreso de bolsillo rondará los $419.000.
Aunque ese monto apenas supera la canasta básica individual del INDEC, queda muy lejos de lo que realmente necesitan los adultos mayores para vivir. La brecha con los gastos reales —medicamentos, servicios, alimentos— sigue creciendo y explica por qué muchos jubilados ajustan por donde pueden o dependen de ayuda familiar.
Estatales y paritarias bajo presión
En el sector público, el clima es tenso. La ATE rechazó una oferta del 2% de aumento y un bono de $50.000, considerándolos insuficientes. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, advirtió que más del 70% de los estatales cobra por debajo de la línea de pobreza y apuntó contra la UPCN por avalar acuerdos a la baja.
El resultado es conocido: pérdida de poder adquisitivo, pluriempleo y conflictos que se repiten. La situación se agrava en un contexto donde la demanda de incremento salarial no encuentra eco en las ofertas oficiales, generando así un clima de incertidumbre y descontento.
Privados: acuerdos desparejos
En el sector privado, el escenario es desigual. Algunos gremios lograron empatar o superar levemente la inflación, mientras que otros siguen renegociando para no quedar más atrás. Aumentos en cuotas, sumas no remunerativas y revisiones constantes muestran lo difícil que es proyectar ingresos estables en un clima de volatilidad económica.
Este entorno ha llevado a que muchos trabajadores se enfrenten a situaciones insostenibles, donde la incertidumbre sobre el futuro financiero se traduce en un estrés diario que afecta tanto su vida laboral como personal.
Más trabajo, peor calidad
Un informe de Analytica suma otra señal de alerta: si bien ha crecido el empleo, ha empeorado su calidad. La informalidad ya alcanza al 43,3% de los ocupados y la mayoría de los nuevos puestos son inestables y de bajos ingresos. Entre jóvenes y cuentapropistas, la situación es aún más complicada.
Este panorama resalta la necesidad de políticas que promuevan la formalización del trabajo y la creación de empleos que no solo sean numerosos, sino que también ofrezcan salarios dignos y una seguridad laboral adecuada.
El cierre de 2025 deja una situación laboral argentina marcada por un equilibrio frágil: salarios que apenas acompañan, jubilaciones atrasadas y un mercado de trabajo que crece, pero con bases débiles. En La Plata y la Región Capital, el desafío ya no es solo tener trabajo, sino que ese ingreso alcance para vivir. En un contexto donde cada peso cuenta, la búsqueda de soluciones efectivas y equitativas se vuelve más que urgente.
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