¿Está la educación argentina a punto de colapsar? ¡Descubre cómo la tecnología está cambiando todo y lo que NO te han contado!

Martin Bean, un referente en educación digital, ha hecho sonar la alarma sobre la necesidad urgente de transformar el sistema educativo. Según él, este no está preparado para el vertiginoso ritmo de la disrupción tecnológica que estamos viviendo. Durante una reciente charla, Bean enfatizó que el viejo contrato social que vincula títulos, trabajo y progreso se ha roto y que todavía no hemos tomado plena conciencia de ello.

Nacido en 1964 en Sydney y con una trayectoria impresionante, Bean ha ocupado posiciones clave en instituciones educativas de renombre, como The Open University del Reino Unido y la RMIT University en Melbourne. Tras dejar la dirección universitaria, fundó The Bean Centre, desde donde asesora a gobiernos y empresas sobre competencias del siglo XXI y alfabetización en inteligencia artificial.

En su análisis, Bean destaca que las habilidades técnicas son efímeras, con una vida útil de entre dos y cinco años. En cambio, habilidades como la colaboración, el pensamiento crítico y otras capacidades humanas son cada vez más valiosas, a pesar de no ser correctamente enseñadas en las universidades. Esto ha llevado a una creciente disparidad entre lo que se aprende y lo que realmente se necesita en el mercado laboral.

Su propuesta aboga por un enfoque educativo que contemple el aprendizaje permanente, la alfabetización en inteligencia artificial y la integración de credenciales digitales verificables. Según él, si las universidades no se adaptan a esta nueva realidad, muchas de ellas podrían desaparecer. “La formación debe ser continua”, advierte, y la relevancia de las instituciones dependerá de su capacidad para acompañar a los estudiantes a lo largo de toda su vida.

Un Cambio Necesario en el Paradigma Educativo

Bean plantea que el paradigma educativo debe cambiar radicalmente. El modelo tradicional, que considera el título universitario como el cierre de un ciclo de aprendizaje, ya no es válido. En su lugar, sostiene que un joven de 15 años podría tener entre cinco y veinte carreras a lo largo de su vida. “El atributo más importante de un graduado ahora es la capacidad de aprender para toda la vida”, afirma.

La irrupción de la inteligencia artificial se presenta como un claro indicador de que no hay vuelta atrás. Según Bean, esta tecnología representa una “caja de Pandora”. Sin embargo, su enfoque no es tecnofóbico; al contrario, busca que las personas y las organizaciones pasen de un estado defensivo a uno adaptativo, fomentando la exploración y la creatividad.

Durante su gestión, Bean argumenta que debería ser obligatorio que todos los estudiantes realicen cursos de alfabetización en IA desde el primer año de universidad. Esto no solo por las rápidas transformaciones del modelo educativo, sino también por la necesidad de entender temas estructurales como la protección de datos, la ética y la inclusión. “Si no formamos a los jóvenes en estos temas, repetiremos los errores del pasado”, advierte.

Otro aspecto crítico que destaca es la forma en que evaluamos el aprendizaje. Para Bean, “la forma en que evaluamos no está adaptada al mundo en el que vivimos”. Propone un enfoque híbrido que no se limite a “online versus presencial”, sino que integre herramientas digitales en todos los niveles de educación. “No tiene sentido mantener a cientos de alumnos sentados solo para escuchar a alguien hablar”, sostiene.

El futuro de la educación, según Bean, radica en un sistema de credenciales más líquido, que no se limite a los grados tradicionales, sino que reconozca todas las formas de aprendizaje a lo largo de la vida, incluyendo certificaciones profesionales y experiencias laborales. Este cambio también implica que las universidades deben adaptarse y centrarse en las necesidades de los estudiantes a lo largo de sus trayectorias.

En la perspectiva de Bean, Europa ofrece un modelo interesante en este sentido, con iniciativas como Europass y marcos de microcredenciales que buscan construir una educación más integrada y accesible. Además, las grandes empresas tecnológicas como Google y Amazon Web Services han comenzado a aportar al mercado educativo con certificaciones que muchos empleadores valoran tanto como un máster tradicional.

Finalmente, Bean advierte sobre la necesidad de repensar el empleo en un mundo donde la automatización y la inteligencia artificial pueden transformar radicalmente cómo trabajamos. “Es un momento crucial para garantizar que las personas se sientan útiles y conectadas, aun cuando el trabajo tradicional no esté disponible para todos”, concluye.

La voz de Martin Bean resuena como un llamado a la acción en un contexto educativo que necesita urgentemente adaptarse a los cambios vertiginosos de la era digital. La educación del futuro deberá ser flexible, continua y profundamente centrada en el estudiante.

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