¿Estás listo para el choque? Las 2 columnas del gobierno de Milei que podrían cambiarlo todo ¡en solo 90 días!

El panorama político en Argentina presenta dos datos cruciales para el futuro de la administración de Javier Milei. Primero, el gobierno cuenta con un apoyo de los Estados Unidos como pocas veces se ha visto. Este respaldo se hizo evidente antes de las elecciones, en un contexto de crisis económica y la amenaza de un default. Fue Donald Trump quien intervino en su favor. En segundo lugar, la oposición se encuentra en un estado de crisis y estupor, evidenciado principalmente por el conflicto interno en el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. Esta situación se intensificará en las próximas horas, cuando los legisladores que responden a Cristina Kirchner deberán decidir si apoyan a Axel Kicillof en su política de endeudamiento, una cuestión que no depende de la voluntad de Milei, sino de decisiones ajenas a su administración.

El 5 de diciembre se espera una novedad significativa: el anuncio de un acuerdo comercial relacionado con la revisión de aranceles iniciada por Trump, que también afecta a Argentina. Sin embargo, lo más trascendental en estos momentos es la posible creación de un fondo de US$20.000 millones para una operación de recompra de deuda argentina, con el aval del Tesoro norteamericano. Este fondo, promovido por Scott Bessent, busca despejar las incertidumbres financieras que enfrenta Milei.

Actualmente, la constitución de este fondo está en situación de "veremos", debido a que los bancos, que inicialmente fueron convocados por el Tesoro, exigieron garantías a Trump para respaldar la deuda argentina. Esta solicitud refleja la presión interna que enfrenta el gobierno estadounidense, con un presidente que está bajo críticas de la oposición por su respaldo a Argentina, justo en un año electoral que limita su margen de maniobra.

Bessent tuvo que notificar a los bancos que tales garantías no estarían disponibles, lo que ha reducido las expectativas sobre la recompra de deuda. En cambio, se habla de un fondo menor, de US$4.000 millones, para abordar la problemática de la deuda durante el verano. No obstante, la cotización de los bonos y el riesgo país no han sufrido grandes cambios. Esto indica que, aunque el apoyo estadounidense es valioso, se encuentra limitado por las circunstancias políticas en EE.UU.

Un importante signo de interrogación que el Gobierno no ha resuelto es: ¿cómo podrá recuperar credibilidad mediante la adquisición de reservas? Con la falta de garantías por parte del Tesoro estadounidense, la compra de reservas implica una compra de dólares que podría llevar a un aumento en el valor de la divisa, amenazando así el fundamento del programa de Milei, que busca ofrecer un dólar barato para fomentar el consumo.

Además, esta política de compra de reservas fue acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que impone una meta de acumulación que el gobierno no parece estar dispuesto a cumplir, a menos que obtenga un permiso especial o waiver por la influencia de la administración Trump en el organismo.

La política económica del gobierno, impulsada por el respaldo de EE.UU., un triunfo electoral y una oposición desarticulada sin candidato para 2027, parece menos amenazada. Esto ha permitido que empresas comiencen a emitir deuda y que gobiernos subnacionales también aprovechen esta situación. Por ejemplo, la ciudad de Buenos Aires se endeudó recientemente por US$600 millones a una tasa de 7,8%.

Sin embargo, este panorama no es solo un beneficio para Argentina. El acuerdo comercial que se anunciará el 5 de diciembre también implica que Argentina no está en posición de negociar de manera equitativa: le debe US$20.000 millones a EE.UU. En este contexto, el acuerdo se centrará más en las demandas que haga el gobierno estadounidense a Argentina, lo que podría afectar las capacidades de la industria local para competir.

Uno de los sectores que se verá impactado es el de la industria farmacéutica, que enfrenta presiones para facilitar la patentación de productos extranjeros en Argentina. Los laboratorios nacionales han denunciado que se les acusa de no invertir y de participar en piratería, mientras que desde EE.UU. se señala la lentitud de los procesos de patentación en Argentina, lo cual es visto como un obstáculo para la inversión extranjera.

El acuerdo incluye también un interés particular en el sector de la carne, donde Trump ha expresado su deseo de aumentar las importaciones de carne argentina hasta quintuplicarlas, buscando reducir los precios en su país. La propuesta inicial de Trump era aumentar las importaciones a 100.000 toneladas, aunque se ha negociado a que sean 80.000 toneladas con un arancel del 10%, en comparación al 26% que se paga actualmente.

Sin embargo, también hay un tema conflictivo: el manejo de las semillas genéticamente modificadas en Argentina, donde las expectativas de los fabricantes estadounidenses implican que los productores argentinos no solo paguen por las semillas compradas, sino también por las obtenidas en la cosecha, lo cual podría elevar significativamente los costos de producción.

Mientras tanto, el kirchnerismo atraviesa una crisis interna que se hace evidente en la provincia de Buenos Aires. El martes, se discutirá en la Comisión de Presupuesto y Hacienda la aprobación de una deuda de 3600 millones de dólares que Kicillof busca implementar. Sin embargo, la interna del Partido Justicialista (PJ) complica su aprobación, ya que la Cámpora presiona para que Kicillof consiga primero los votos de la oposición si desea obtener el apoyo necesario.

La falta de consenso interno genera incertidumbre, especialmente en un contexto donde Kicillof debe negociar no solo el apoyo legislativo, sino también las expectativas de los intendentes, quienes buscan una participación más actualizada en las negociaciones en lugar de un porcentaje de la deuda. Además, hay otros temas en agenda relacionados con el nombramiento de jueces en la Corte bonaerense, donde las luchas de poder entre diferentes facciones del PJ complican aún más la situación.

Este entramado de intereses, tanto a nivel nacional como en la provincia, refleja la complejidad del actual panorama político argentino, donde las decisiones tomadas en las próximas semanas podrían definir el rumbo de la administración de Javier Milei y del kirchnerismo en Buenos Aires.

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