¡Impactante! Descubren irregularidades en el IOSPER: ¿Qué ocultan las cifras de la OSER? ¡No te lo pierdas!

La situación actual de la Obra Social de Entre Ríos (OSER) pone de relieve una profunda contradicción en la gestión del oficialismo. Este mismo oficialismo fue el que impulsó la disolución del Instituto de la Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (IOSPER) y la creación de la OSER, con el lema de garantizar la transparencia a través de la designación de dos síndicos fiscalizadores: uno por el bloque oficialista y otro por la oposición. Sin embargo, ahora se enfrenta a las consecuencias de esa misma decisión.

El informe del síndico Pablo Giampaolo, elegido por la oposición, no proviene de un ataque externo, sino de una auditoría interna que reveló un panorama alarmante. Por un lado, se documenta el deterioro financiero bajo la gestión del expresidente del directorio gremial, Fernando Cañete, y por otro, se identifican problemas estructurales y resistencia al control en la OSER bajo la administración de Rogelio Frigerio.

La intervención del IOSPER, formalizada por el gobernador Frigerio mediante el decreto N° 3675 tras la renuncia de Cañete, estuvo motivada por la revelación de más de 1.126 prótesis demoradas, cirugías postergadas y un déficit estructural creciente de 2.000 millones de pesos mensuales. Frigerio argumentó que solo conocían la "punta del iceberg" de la situación.

Los interventores reportaron una deuda acumulada que ascendía a más de 42.871 millones de pesos, casi el doble de lo que Cañete había reconocido. También se mencionaron irregularidades significativas, como sobreprecios en la compra de medicamentos y un aumento desmesurado de los gastos operativos. En 2024, el IOSPER reportó una pérdida de más de 25.058 millones de pesos, tras haber cerrado 2023 con una ganancia de 5,8 millones de pesos.

La creación de la OSER fue aprobada en junio de 2025, en un contexto de protestas sindicales que cuestionaban el traspaso de control desde los gremios hacia el Poder Ejecutivo. Las promesas de transparencia que acompañaron este proceso, sin embargo, se ven hoy cuestionadas por el informe de Giampaolo. En su análisis, el periodo 2024 corresponde mayormente a la gestión de Cañete, mientras que el 2025 corresponde a la administración de Frigerio.

En 2025, la OSER registró ingresos de 170.195 millones de pesos y egresos de 167.196 millones, con un superávit mensual promedio de solo 374 millones de pesos, un margen considerado insuficiente para enfrentar la elevada deuda heredada. Las críticas hacia la actual gestión incluyen opacidad en convenios y compras, así como incumplimientos normativos en licitaciones.

La respuesta del gobierno fue rápida y contundente. Ricardo García, vicepresidente de la OSER, atacó el informe de Giampaolo, sugiriendo que carecía de fundamento y que su contenido "lesiona la confianza pública". Además, anunció la posible apertura de un sumario contra el auditor, una medida que ha sido interpretada por la oposición como autoritaria.

Desde el lado opositor, el senador Víctor Sanzberro criticó esta actitud, señalando que el informe, basado en datos contables del propio organismo, no ha sido refutado con evidencia concreta. Sanzberro destacó la contradicción del oficialismo, que prometió transparencia pero ahora intenta descalificar a quien controla.

El conflicto refleja una lucha no solo por el control administrativo de la OSER, sino también por el relato sobre el fracaso de las gestiones y la responsabilidad que cada una debe asumir. Mientras que el informe de Giampaolo revela un panorama desolador en relación a los años previos, también pone en tela de juicio la efectividad de la gestión actual de la OSER, que, pese a sus promesas, muestra resistencia al control y falta de transparencia.

Los 250.000 afiliados de la OSER, que incluyen empleados públicos, jubilados, docentes y trabajadores de la salud, son quienes sufren las consecuencias de esta disputa. En un contexto de crisis económica y pérdida del poder adquisitivo, es fundamental que la administración de la obra social opere con transparencia y rendición de cuentas. La falta de claridad y la opacidad, lejos de ser un problema del pasado, parecen ser ahora características de la nueva gestión.

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