¡Impactante! 'El Mochaorejas' absuelto de secuestro, pero ¿por qué sigue tras las rejas? ¡Descubrí la verdad!

En un giro inesperado en el ámbito de la justicia penal, la jueza federal Raquel Ivette Duarte Cedillo absolvió a Daniel Arizmendi López, apodado “El Mochaorejas”, de los cargos de secuestro en el marco de la causa penal 2/2024. Esta decisión se da en un contexto donde la magistrada ha estado bajo el radar por otras resoluciones controvertidas, incluyendo casos de alto perfil como el de los militares involucrados en el caso Ayotzinapa.

A pesar de esta absolución, “El Mochaorejas” no será liberado, ya que continúa cumpliendo una pena de más de 250 años por diversos delitos, entre los que se destaca el secuestro de decenas de víctimas. Actualmente, se encuentra recluido en el penal federal de Gómez Palacio, Durango, un centro penitenciario especializado en delitos de secuestro.

La jueza argumentó que las pruebas presentadas por la Fiscalía General de la República no lograron demostrar, de manera suficiente, la responsabilidad penal de Arizmendi López y sus coacusados. En su fallo, Duarte Cedillo destacó la falta de evidencia que estableciera las circunstancias de modo, tiempo y lugar necesarias para sustentar la acusación de privación ilegal de la libertad, por lo que dictó una sentencia absolutoria bajo el principio constitucional de presunción de inocencia.

Referente a la pena de ocho años por delincuencia organizada que ya había sido impuesta, la jueza determinó que esta había sido cumplida. Arizmendi López ha estado privado de su libertad desde el 7 de enero de 1998, y al momento de la sentencia, el 4 de noviembre de 2025, había pasado más de 25 años en reclusión, superando ampliamente el tiempo de la pena impuesta. Por lo tanto, esta se declaró extinguida conforme al artículo 20 constitucional.

Además, Duarte Cedillo impuso a “El Mochaorejas” una multa de 13 mil 225 pesos. En caso de no poder cubrir dicho monto, se le exige cumplir 500 jornadas de trabajo no remunerado en beneficio de la comunidad. Las actividades deberán realizarse en instituciones públicas, educativas, de asistencia social o privadas asistenciales, en horarios que no interfieran con su principal medio de subsistencia.

Este fallo resuena especialmente en un contexto en el que la percepción pública sobre la justicia y el sistema penal en México es crítica. La figura de “El Mochaorejas”, aunque ahora absuelto de un cargo específico, sigue siendo emblemática de un fenómeno más amplio de crimen organizado y sus repercusiones en la sociedad. La trayectoria criminal de Arizmendi López, marcada por múltiples condenas, ha sembrado un sentimiento de inseguridad en diversas comunidades que han sido afectadas por la violencia del crimen organizado.

La decisión de la jueza también plantea interrogantes sobre la eficacia del sistema judicial en la lucha contra el crimen organizado. La necesidad de una mayor transparencia y un enfoque más robusto en las evidencias presentadas por las fiscalías es crucial para garantizar que la justicia sea no solo un ideal, sino una realidad tangible para las víctimas y sus familias.

En resumen, la absolución de “El Mochaorejas” en esta causa particular no implica su liberación y refleja las complicaciones inherentes al sistema judicial mexicano. La sociedad, mientras tanto, continúa esperando respuestas y acciones efectivas que aborden la profunda crisis de seguridad que enfrenta el país.

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