¡Impactante! La razón detrás del ataque de papá Brédice a Andy Kusnetzoff que NO te imaginas.

En una reciente entrevista íntima con Héctor Maugeri para +CARAS, la actriz Leticia Brédice compartió una anécdota reveladora sobre un episodio incómodo que vivió con el reconocido conductor Andy Kusnetzoff. Durante una nota, Kusnetzoff intentó saludarla con un beso, pero Brédice se negó. Esta negativa provocó la furiosa reacción de su padre, quien, en un acto de defensa, se acercó a Kusnetzoff y le preguntó: “¿No escuchaste que te dijo que no?”. Este momento, según Leticia, no solo fue tenso, sino que ahora, con el tiempo, lo interpreta como una clara lección sobre el consentimiento: cuando una mujer dice que no, es no.

Reflexiones sobre su niñez y su carrera

Brédice, quien describió su infancia como “preciosa y tremenda”, recordó cómo desde pequeña soñaba con ser actriz. Aunque su hogar podía ser doloroso, siempre se imaginó alcanzando sus metas y viviendo momentos felices. Esta dualidad, entre luces y sombras, ha sido parte fundamental de su vida y su carrera. “Desde muy chica hice papeles que me dolían mucho hacerlos”, confesó, refiriéndose a los roles que asumió en su juventud, que muchas veces incluían situaciones extremas y violentas.

La actriz admitió que, tras interpretar estos personajes difíciles, regresaba a casa deseando olvidar tanto la letra como la emocionalidad que conllevaba. La dificultad para aceptar los elogios también fue parte de su trayectoria: “Me daba vergüenza que me dijeran que había estado bien”, reveló.

En su diálogo con +CARAS, Brédice también abordó cómo era el ambiente en los medios de comunicación y el espectáculo durante su infancia. Habló de unos códigos que en aquel entonces eran más invasivos y naturalizados, donde muchas situaciones se daban por sentadas. Su padre, aunque reaccionó de manera rústica, lo hizo movido por un instinto de protección. “Para mi papá no entendía la forma”, explicó Brédice, dejando claro que su reacción estaba motivada por el deseo de cuidar a su hija.

Hoy, tras haber pasado por el proceso de terapia y madurez, Leticia comparte esta anécdota no solo como un recuerdo personal, sino como un mensaje poderoso sobre el consentimiento y los límites que deben ser respetados. Su experiencia se convierte en un ejemplo de cómo las mujeres deben ser escuchadas y respetadas, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

El relato de Leticia Brédice resuena en un contexto donde la discusión sobre el consentimiento y el respeto por las decisiones de las mujeres es más relevante que nunca. Su valentía para compartir estas vivencias podría contribuir a una mayor conciencia social sobre la importancia de escuchar y respetar el “no” de una mujer.

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