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El 12 de febrero de 2026, en la Cámara de Diputados, se vivió un momento de relevancia que llamó la atención no solo por su contenido, sino por la forma en que se abordó una cuestión crucial sobre el respeto y la inclusión en el ámbito legislativo. El diputado de Innovación Federal, Herrera, realizó una intervención significativa durante el tramo final de la sesión, donde solicitó que se respetara su derecho a escuchar todas las intervenciones, destacando su condición de discapacitado auditivo.
En su discurso, Herrera señaló:
“Soy un discapacitado auditivo. Escucho a través de un dispositivo que me proveyó esta cámara. Todas las intervenciones a mí me interesan, pero solamente puedo escuchar la del diputado preopinante”.
Su pedido de respeto hacia su condición se tornó aún más relevante en un contexto en el que las interrupciones habían sido constantes y disruptivas durante la sesión.
El diputado hizo hincapié en la importancia de su participación en el proceso legislativo, afirmando:
“Tengo derecho a escuchar, tengo derecho, como discapacitado, a estar en esta cámara, sabe por qué, porque mi voto también puede cambiar la historia de la Argentina”.
Este comentario no solo refleja una reivindicación personal, sino que también subraya la necesidad de garantizar la accesibilidad en las instituciones, un aspecto que, aunque ha sido abordado en diversas ocasiones, sigue siendo un desafío en la práctica política.
La intervención de Herrera fue recibida con aplausos por parte de otros diputados, lo que sugiere un apoyo generalizado a su solicitud de respeto por los derechos de todos los legisladores. Asimismo, el diputado Martín Menem, en representación de la presidencia y la Cámara de Diputados, ofreció disculpas, reconociendo la importancia de crear un ambiente propicio para el debate y la participación.
Este acontecimiento es un recordatorio de que las barreras de comunicación no deben ser un obstáculo para la participación activa en la política. La importancia de adaptar los espacios legislativos para que sean inclusivos es fundamental no solo para quienes tienen discapacidades, sino para fortalecer la democracia en su conjunto. Las palabras de Herrera resonan más allá de la Cámara, instando a una reflexión sobre cómo se manejan las discusiones en el ámbito político y el impacto que esto tiene en la representación de todos los ciudadanos.
En un país donde la diversidad y la inclusión son temas en constante debate, la intervención de Herrera abre la puerta a la necesidad de revisar las prácticas institucionales. La capacidad de escuchar y ser escuchado no es solo un derecho individual, sino una piedra angular de un sistema democrático sano. Este tipo de intervenciones puede ser un catalizador para cambios necesarios, tanto en la estructura política como en la sociedad en general.
La situación también invita a un diálogo más amplio sobre la accesibilidad en la política argentina. A medida que se generan espacios de mayor inclusión, es fundamental que las voces de quienes enfrentan desafíos como la discapacidad auditiva sean escuchadas y valoradas, asegurando que su participación tenga un impacto real en la construcción de políticas que afecten a todos.
El evento del 12 de febrero no fue solo un llamado a la acción en la Cámara, sino un reflejo de los desafíos y oportunidades que enfrenta la política argentina en su camino hacia una verdadera inclusión. La historia de Argentina se sigue escribiendo, y cada voto cuenta, especialmente aquellos que provienen de voces que han sido históricamente marginadas.
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