¡Increíble! La dolarización de 2025: ¿La solución mágica o el peor error de la historia? Descubre el futuro económico de Argentina.

La situación actual del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) refleja un contexto complejo en el que la **credibilidad** de sus estadísticas sigue siendo cuestionada. Recordemos que el pasado reciente incluye un historial de manipulación que ha dificultado la consolidación de su reputación. En este marco, cualquier intento de revisión que no se realice con la debida transparencia y rigor puede resultar en un daño desproporcionado.

Inflación y salarios: un análisis crucial

Las consultoras, como Equilibra, están midiendo el impacto de la suba de tarifas en la inflación de febrero. Según sus cálculos, bajo el Índice de Precios al Consumidor (IPC) actualizado, la incidencia sería de 0,7 puntos porcentuales, mientras que con el IPC vigente sería de 0,5 p.p. La pregunta que surge es: si la diferencia no es significativa, ¿por qué se genera tanto ruido? Esto podría estar relacionado más con las expectativas futuras que con la situación actual.

En términos concretos, si asumimos ponderadores de 46,4% para bienes y 53,6% para servicios, la inflación estimada para 2023 podría haber sido un 12,5% más baja que la registrada. Sin embargo, para 2024, el incremento podría ser del 18,3%. Este tipo de análisis no solo afecta las proyecciones futuras, sino que también podría implicar que los **salarios reales** son, en realidad, más bajos de lo que se ha computado. Esto crea un efecto dominó, afectando tanto el pasado como el futuro económico del país.

Al respecto, es significativo destacar que los sectores que están contrayéndose son precisamente aquellos que han sido pilares en la generación de empleo en Argentina. La construcción, el comercio y la industria manufacturera han mostrado un deterioro que repercute en la actividad económica general. Esto, a su vez, limita las importaciones, lo que podría ayudar a la acumulación de reservas, pero a un costo social elevado: la calidad de vida de los ciudadanos se ve afectada.

La suspensión de la publicación de un nuevo índice ha hecho evidente un problema en la medición actual. El Gobierno, al no actualizar las metodologías, podría estar intentado manejar la presión en las negociaciones paritarias, aunque esta estrategia es insostenible a largo plazo. La falta de datos confiables alimenta la desconfianza tanto en el gobierno como en el mercado, y se traduce en un círculo vicioso que afecta directamente a los trabajadores y sus ingresos.

Además, un aspecto crucial a considerar es cómo la **metodología actual** para medir el IPC puede impactar el mercado financiero, especialmente en relación con los títulos ajustados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). La manipulación previa de los índices, que reflejaba una inflación menor, tuvo un efecto negativo en el desarrollo de la deuda en pesos, dificultando las posibilidades de financiamiento del Estado y aumentando la presión sobre la demanda de divisas.

Es importante también tener en cuenta las palabras de Luis Caputo, quien sugirió la necesidad de una nueva encuesta para actualizar las estadísticas. Sin embargo, hay ejemplos en otros países donde estas encuestas se actualizan con regularidad. La excusa de Caputo no justifica la falta de acción en este sentido. La falta de actualización no solo perjudica la percepción externa de la Argentina, sino que también genera incertidumbre sobre la veracidad de las estadísticas, lo que puede tener repercusiones graves en el ámbito social y económico.

En términos de pobreza, el Ministerio de Capital Humano indicó que, al tercer trimestre de 2025, la pobreza fue del 26,9%, lo que implicaría una caída de 11,4 puntos porcentuales interanuales. Sin embargo, la fiabilidad de esta cifra se cuestiona, ya que la canasta utilizada para medir la pobreza no es la misma que la del IPC y no se ha visto un calendario claro para su actualización.

La situación laboral también se ha deteriorado, con un aumento en la **precarización** del mercado de trabajo. La reconversión productiva está generando un aumento en los despidos, y muchos trabajadores no encuentran empleos de calidad comparable. Esto refleja una reconfiguración donde disminuyen los trabajos formales y aumentan los informales, lo que a su vez repercute en la calidad de vida y el bienestar social.

Finalmente, el futuro inmediato parece incierto. Si bien hay sectores que muestran signos de crecimiento, el acceso al mercado internacional de crédito será fundamental para determinar el nivel de inflación y la salud económica general del país. La acumulación de reservas será vital para enfrentar los desafíos que se avecinan, y la capacidad del Gobierno para gestionar esta situación influirá de manera significativa en la recuperación del salario real y en el bienestar de la población en general.

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