¡Increíble pero cierto! ¿Cómo una empresa con 32 millones en facturación solo paga 141.000 euros en impuestos? ¡Te sorprenderá el motivo!

La compañía General Dynamics European Land Systems (GDELS), filial española del gigante estadounidense de defensa General Dynamics, ha encontrado una forma de reducir su pago del Impuesto de Sociedades a una cifra casi simbólica. En 2024, GDELS reportó un beneficio de 32.125.461 euros, pero solamente abonó 141.239 euros al fisco. Esta minimización de la carga tributaria se debe a una estructura contable que deja una base imponible casi mínima. El mecanismo clave consiste en un asiento categorizado como “otros gastos de explotación”, donde la empresa cargó 28.289.195 euros en facturas internas contra su propio grupo empresarial, una maniobra que reduce drásticamente el beneficio sujeto a tributación.

Si a esos gastos se suman los 5.686.382 euros destinados a salarios de solo 31 empleados, el resultado es que GDELS deja apenas 613.632 euros como base imponible. Este es el monto sobre el cual se calcula el impuesto final, lo que explica que una empresa con más de 32 millones de euros en beneficios termine pagando únicamente 141.239 euros en Impuesto de Sociedades. Aunque esta estructura es legal, plantea dudas sobre el grado de supervisión y el equilibrio fiscal entre las multinacionales y las empresas nacionales.

Un gasto interno desproporcionado

Uno de los puntos más llamativos del balance de GDELS es el asiento de “otros gastos de explotación”, donde se registran más de 28 millones de euros en cargos internos. Según información consultada por OKDIARIO, estos pagos responden a facturaciones de servicios corporativos, cesiones de tecnología o licencias, en muchos casos dentro del propio grupo General Dynamics. Sin embargo, el volumen de estos gastos resulta inusualmente alto para una plantilla tan reducida. De hecho, supera ampliamente el coste de personal y absorbe la mayor parte de los beneficios generados en España.

Esta práctica tiene un impacto directo e inmediato: reduce el excedente contable a niveles casi residuales, dejando a la empresa con una base imponible mínima. Aunque estas prácticas son permitidas por la ley, su magnitud genera interrogantes sobre la capacidad de regulación y el equilibrio fiscal en el sector. En un contexto donde muchas pequeñas y medianas empresas luchan por cumplir con sus obligaciones tributarias, el caso de GDELS resalta una disparidad que podría ser vista como injusta.

Los salarios del equipo directivo y de los 31 empleados de GDELS en 2024 alcanzaron los 5,68 millones de euros, lo que representa un promedio de 183.000 euros por trabajador. Esto refleja el peso estratégico y tecnológico del área directiva, pero incluso sumando este elevado coste laboral, la clave de la ingeniería fiscal sigue estando en los casi 30 millones de euros en facturas internas hacia la matriz.

Además, la compañía hermana Santa Bárbara Sistemas, también bajo el control de General Dynamics, enfrenta problemas económicos desde hace años, derivados de decisiones corporativas que, según denuncian fuentes sindicales, han priorizado las necesidades financieras del grupo por encima de la situación de la industria española de defensa. Esta situación genera preocupación no solo en el ámbito fiscal, sino también en el contexto laboral y en el desarrollo del sector.

La combinación de salarios elevados, facturación interna masiva y un pago ínfimo de impuestos refuerza la idea de que General Dynamics utiliza a su filial española tanto para operar como para derivar gastos dentro del grupo. Esto ha permitido reducir su contribución fiscal en España a niveles que serían difíciles de asumir para cualquier otra empresa de su tamaño. Ante este escenario, la respuesta de las autoridades fiscales y la sociedad civil será crucial para asegurar un sistema impositivo más equitativo y justo.

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