¡Increíble! ¿Por qué los bancos están dispuestos a arriesgar $300.000 millones en este secreto oculto? ¡Descubrilo antes que sea tarde!

Wall Street ya no ve a los dólares cripto como una rareza, sino como un negocio potencial de u$s1 billón, capaz de redefinir pagos, ahorro y liquidez global. En un cambio de escenario significativo, decidió entrar de lleno en este nuevo juego financiero.

Durante más de una década, el dominio del mercado de criptomonedas fue casi exclusivo de actores nativos como Tether y Circle, que construyeron un mercado que hoy se aproxima a los u$s300.000 millones. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en 2025, cuando Estados Unidos pasó de un marco regulatorio ambiguo a uno explícitamente proinstitucional.

Índice
  1. El disparador: reglas claras y negocio grande
  2. JPMD y la jugada de los bancos

El disparador: reglas claras y negocio grande

La aprobación de la ley GENIUS supuso un antes y un después en el sector. Por primera vez, las stablecoins de pago quedaron bajo un régimen federal, con un respaldo obligatorio de 1:1 en dólares o Treasuries de corto plazo y supervisión bancaria directa. Esto se traduce en menor riesgo legal y mayor escalabilidad.

Con reglas definidas, el negocio dejó de ser una "zona gris" y pasó a ser una infraestructura financiera regulada, comparable en volumen potencial a los mercados de money markets o ciertos segmentos del sistema de pagos. Según Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital, "las leyes GENIUS y CLARITY no solo nivelan la cancha, sino que la rediseñan para que los grandes bancos jueguen con ventaja bajo el pretexto de la seguridad jurídica".

Apezteguia también advierte que al exigir reservas 1:1 en activos líquidos de alta calidad y el cumplimiento estricto de la Bank Secrecy Act, estas normas asfixian a los protocolos nativos de cripto con costos operativos inalcanzables. "Las instituciones tradicionales ya cuentan con la infraestructura y las licencias necesarias para dominar el tablero desde el primer día", sostiene.

Para el experto, estamos ante una "absorción sistemática", donde la innovación financiera está siendo "domada" e integrada en el sistema bancario tradicional. La ley CLARITY, al segmentar activos entre la Securities and Exchange Commission y la Commodity Futures Trading Commission, limita la capacidad de las DeFi para competir con el ahorro bancario.

Un ejemplo claro es el lanzamiento de USA₮ por parte de Tether, que, al ser regulada federalmente y emitida a través de Anchorage Digital, deja de ser una entidad offshore para convertirse en un brazo institucional del dólar bajo la vigilancia de la Fed.

Ramiro Rodríguez, CFO de fiwind, agrega que los bancos han llegado a la escena en un momento en que las stablecoins están dejando de ser un nicho cripto para convertirse en infraestructura financiera real. "Ahora hay reglas más claras que permiten a las instituciones usar, emitir y custodiar dólares cripto a escala", explica.

JPMD y la jugada de los bancos

En este contexto, JP Morgan Chase lanzó su esquema de depósitos tokenizados, JPMD, un instrumento diseñado para clientes corporativos e institucionales, con liquidación 24/7 y respaldo directo en cuentas bancarias. Esto envía un mensaje claro: Wall Street no busca solo competir en el frente cripto, sino repatriar el negocio al corazón del sistema bancario.

Además, Citigroup, Bank of America y Wells Fargo están explorando esquemas similares, incluyendo un dólar digital conjunto para pagos interbancarios y corporativos. El foco no está en las DeFi ni en el usuario minorista cripto, sino en pagos mayoristas, cash management y eficiencia operativa, un negocio enorme pero poco visible.

Jerónimo Ferrer, gerente de Desarrollo de Negocios para Argentina, Uruguay y Paraguay en Bitfinex, asegura que los dólares cripto como USDT llegaron para quedarse. "Aunque hoy se ve un repunte del interés de inversores tradicionales y jugadores establecidos de Wall Street, la oferta no va a quedar restringida a ese perfil", enfatiza.

Ferrer comenta que USDT es la stablecoin más utilizada a nivel global y que su principal mercado no es EE.UU., lo que limita la idea de que Wall Street pueda capturar por completo este negocio. "Más que desplazar a los actores nativos, la irrupción de Wall Street parece destinada a acelerar la adopción de stablecoins, aportándoles mayor credibilidad y un respaldo financiero más robusto", añade.

A medida que las stablecoins se integran al sistema financiero, el usuario ni siquiera se dará cuenta de que las está utilizando: simplemente transferirá "dólares digitales" dentro de aplicaciones bancarias o redes de tarjetas. Este fenómeno subraya por qué Wall Street no quiere quedarse afuera: quien controle la stablecoin dominante controla el flujo, y en finanzas, el flujo es poder.

La evolución de las criptomonedas, desde un experimento marginal hasta un tema geopolítico, señala un paso natural en el desarrollo de los servicios financieros. Las stablecoins, que empezaron como una alternativa al sistema tradicional, ahora son absorbidas como un riel invisible del mismo, lo que plantea desafíos tanto para Tether y Circle como para el sistema bancario tradicional.

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