¡Increíble! ¿Qué revelaciones ocultas sobre Duhalde saldrán a la luz 17 años después del ataque de Kirchner?

A 17 años de uno de los discursos más duros de su etapa como jefe del peronismo, el acto que encabezó Néstor Kirchner en Avellaneda en la previa de la campaña legislativa del 2009 vuelve a resonar como una pieza clave del clima político de aquella época. Desde el escenario del Teatro Roma, el exmandatario no escatimó palabras para cargar contra las filas opositoras, vinculándolas con la crisis de 2001 y el colapso de la entonces Alianza.
Este evento se celebró en un plenario del Partido Justicialista bonaerense, donde se reunieron las principales figuras del oficialismo provincial y nacional. En un contexto electoral tenso, Kirchner buscaba consolidar el respaldo al kirchnerismo frente a una oposición fragmentada pero con fuerte presencia mediática.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la crítica a la alianza entre Francisco de Narváez y Mauricio Macri, que competían en la provincia de Buenos Aires bajo el sello de Unión PRO. Esta confrontación no solo apuntaba a debilitar a sus rivales, sino que también trataba de reactivar la identidad del kirchnerismo ante un electorado que empezaba a cuestionar su rumbo.
Un acto en clave electoral
El acto tuvo lugar justo cuando la campaña para las elecciones legislativas de 2009 comenzaba a calentar motores. Kirchner, en su papel como principal referente del oficialismo, se convirtió en el vocero de un mensaje que buscaba unificar a su partido en un momento crucial. La estrategia incluía enfrentar a un bloque opositor que, aunque fragmentado, era activo en la arena mediática.
Durante su discurso, Kirchner realizó un llamado a la transparencia, pidiendo a sus adversarios que mostraran abiertamente su verdadero respaldo político. “
Que lo muestren a Eduardo Duhalde
”, lanzó, refiriéndose al exmandatario y a su influencia en el armado opositor. En su argumentación, Kirchner utilizó su propia historia política como un contraste: reconoció que Duhalde había sido un aliado en 2003 y se preguntó por qué ahora se distanciaba del proyecto kirchnerista. “
No ocultamos a quienes nos acompañaron
”, enfatizó Kirchner, reforzando así su narrativa de transparencia y lealtad.
Además, el expresidente arremetió contra el Acuerdo Cívico y Social, encabezado por Elisa Carrió e integrado por sectores de la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica, a quienes calificó como una “alianza residual”. Kirchner les recordó que muchos de sus dirigentes habían sido protagonistas del colapso institucional de 2001, afirmando: “
Ahora hablan en nombre de la ética los que, ante el primer derrumbe, se fueron en helicóptero
”, en clara referencia al final del gobierno de la Alianza.
Defensa de la gestión y el rol del Estado
A pesar de las críticas a la oposición, el discurso de Kirchner también incluyó una defensa del rumbo económico y social de su gobierno. Se centró en la gestión de Cristina Fernández de Kirchner frente a la crisis internacional, priorizando la protección del empleo. “
Aquí no se ajusta más por abajo
”, afirmó, defendiendo la necesidad de que el Estado sostenga la inversión pública como motor del crecimiento. Comparó las políticas de estímulo económico con las de su par estadounidense, Barack Obama, subrayando la importancia de la obra pública en la actividad económica.
Pese al tono combativo del discurso, los resultados electorales no acompañaron al oficialismo. En las elecciones legislativas de 2009, el Acuerdo Cívico y Social se impuso a nivel nacional, consolidándose como la principal fuerza opositora. En la provincia de Buenos Aires, Kirchner, que encabezaba la lista del Frente para la Victoria, fue derrotado por Francisco de Narváez, marcando uno de los reveses políticos más importantes de su carrera. Este resultado no solo representó un descalabro para el kirchnerismo, sino que también obligó al oficialismo a replantear su estrategia en un panorama político cada vez más complejo.
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