¡Increíble! ¿Qué tienen en común un secarropas, una estufa y un disfraz? ¡La respuesta te dejará boquiabierto!

En las últimas horas, el movimiento en los barrios del norte de la provincia de Salta se ha visto alterado por una serie de procedimientos policiales que, aunque distintos entre sí, comparten un objetivo común: la prevención de delitos y la recuperación de bienes sustraídos. Estas intervenciones demuestran cómo pequeñas alertas barriales pueden activar operativos que cierran el paso a delitos que, en muchos casos, suelen quedar impunes.

El primer episodio tuvo lugar en Tartagal, donde un patrullaje preventivo en el barrio 350 Viviendas llevó a la identificación de un hombre de 31 años. Este individuo fue observado caminando por la vía pública con un secarropa, una barreta y un par de zapatillas, lo que llamó la atención de los efectivos policiales. Al no poder justificar la procedencia de los objetos, fue demorado y los elementos fueron secuestrados para su posterior verificación. La causa quedó a cargo de la Fiscalía Penal 2.

Más tarde, la atención se trasladó a Colonia Santa Rosa, donde una denuncia previa permitió avanzar en un caso de robo domiciliario en el barrio Sagrado Corazón. Gracias a los datos aportados por la víctima, los efectivos de la Comisaría 2 del Distrito de Prevención 8 lograron identificar al presunto autor, un joven de 24 años. Este procedimiento no solo resultó en la demora del sospechoso, sino también en la recuperación de los objetos sustraídos, que habían sido distribuidos en diferentes domicilios. Entre los elementos recuperados se encontraban un parlante, una pava, una estufa y hasta un disfraz, todos restituidos a disposición de la justicia. La intervención estuvo bajo la órbita de la Fiscalía Penal de Colonia Santa Rosa.

El tercer hecho se registró en Aguaray, donde la denuncia por un robo en una vivienda del barrio Villa Patricia activó un operativo de rastrillaje. Efectivos de la Comisaría 5 recorrieron la zona y lograron localizar los bienes sustraídos en las inmediaciones de un terreno baldío, justo antes de que pudieran ser trasladados. Allí se secuestraron una computadora de mesa, una plancha y otros electrodomésticos, que fueron posteriormente restituidos a su propietario. Esta intervención también quedó bajo la jurisdicción de la Fiscalía Penal 2.

A pesar de las particularidades de cada caso, estos tres incidentes reflejan un patrón común que se repite en el norte salteño: robos de oportunidad, desplazamientos rápidos de los delincuentes y la importancia de la denuncia inmediata por parte de los vecinos. La colaboración comunitaria juega un papel vital en la lucha contra el delito, evidenciando que la prevención es un esfuerzo conjunto.

A medida que las actuaciones judiciales avanzan, los elementos recuperados están siendo devueltos a sus legítimos propietarios, sumando una pieza más al mapa cotidiano de la seguridad en la región. Estas acciones no solo ayudan a restaurar la propiedad de los afectados, sino que también envían un mensaje claro: la policía está presente y activa en la lucha contra el delito, y la colaboración de la comunidad es fundamental para lograr un entorno más seguro.

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