¡Inés Brizuela y Doria está a punto de cambiarlo todo! ¿Qué ocultan los gobernadores? ¡Descubrilo ya!

El 12 de diciembre se definirá la sucesión de Martín Lousteau al frente de la Unión Cívica Radical (UCR), un momento crucial que se presenta lleno de incertidumbre y expectativas. En un entorno donde la presión se siente como una olla a presión sin chef, la elección del nuevo líder se complica, ya que muchos de los pesos pesados del partido prefieren cuidar sus provincias antes que asumir el riesgo de liderar un comité que atraviesa una crisis interna.
La actual vicepresidenta del partido y exintendenta de La Rioja, Inés Brizuela y Doria, surge como una figura que podría ser clave en esta transición. Su nombre ha comenzado a ser mencionado por varios sectores, especialmente ante la negativa de los gobernadores radicales de asumir el liderazgo en un contexto político tan agitado. Estos gobernadores, como Gustavo Valdés de Corrientes, Alfredo Cornejo de Mendoza y Leandro Zdero de Chaco, prefieren enfocarse en sus gestiones provinciales, evitando el "hierro caliente" que representa la presidencia nacional del partido.
Desde el entorno de uno de estos mandatarios se escucha una confesión reveladora: "Es muy difícil ser presidente ahora. Hay que poner la cara para recibir sopapos de todos lados y pelearse con el Gobierno cuando uno necesita obras y fondos". Este sentimiento refleja una estrategia clara: proteger el territorio provincial y evitar quedar atrapados en la grieta entre aquellos que buscan aliarse a La Libertad Avanza, y quienes están determinados a mantener una identidad opositora.
La UCR se enfrenta a un dilema: la falta de candidatos firmes para liderar el partido en este ambiente tan polarizado. Aunque Valdés se perfila como un candidato natural por su volumen político, su círculo cercano asegura que no tiene intenciones de asumir la presidencia. Otros nombres, como Maximiliano Abad y el santafesino Maximiliano Pullaro, también están en la danza de posibilidades, pero ninguno parece tener la convicción necesaria para dar el paso.
Esto deja la puerta abierta para que la opción de Brizuela y Doria se convierta en una salida institucional viable, especialmente si los grandes caciques del partido no logran llegar a un acuerdo. El desafío es aún mayor considerando la reciente fuga de legisladores, como el pase de Campero, Picat y Tournier al bloque libertario, que ha puesto en jaque la cohesión del partido. La necesidad de un liderazgo sólido es urgente para evitar que otros sigan su camino y para redefinir el perfil de la UCR de cara a las elecciones de 2025.
A medida que se aproxima la fecha crucial del 12 de diciembre, La Rioja podría encontrar su lugar en la historia del centenario partido. Si no se genera un "humo blanco" entre los gobernadores para entonces, la conducción podría recaer en figuras que actualmente están en la mesa chica, lo que podría redefinir el rumbo de la UCR en un contexto tan desafiante.
La situación actual del partido no solo pone a prueba sus capacidades internas, sino que también refleja las tensiones y divisiones que atraviesan a la política argentina en general. En este contexto de fragmentación y búsqueda de unidad, la figura de Inés Brizuela y Doria podría ser clave para encontrar un camino hacia adelante, aunque solo el tiempo dirá si logra convertirse en la solución que necesita el radicalismo.
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