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El nuevo gobierno en las redes, con despegue vertiginoso y presión digital en aumento

No hay comentarios | Publicado el domingo 17 de diciembre

por Diego Corbalán

Como una nave espacial despegando con sus motores a pleno, Javier Milei somete su estructura de poder a la máxima presión en el arranque de su gestión presidencial.

Entre el ajuste económico y el desafiante protocolo antipiquetes, el flamante presidente acelera a fondo sus motores para intentar un despegue exitoso.

Un gran desafío para un gobierno absolutamente novedoso para la Argentina, con aliados políticos variados, pactos secretos hasta ahora no revelados y una relación con la sociedad que se somete a prueba a pocos días de haber asumido el poder.

Los primeros desafíos en las redes

Dos análisis distintos desde el punto de vista del mundo digital nos van a llevar a la misma conclusión.

Tanto sea la reputación digital del gobierno como la del presidente Javier Milei, en los dos campos de análisis los primeros días de gestión ya muestran un impacto en ambos.

Por el lado del gobierno, las menciones negativas subieron del 57,8% que dejó como herencia la gestión de Alberto Fernández al 61,7% en lo que del mandato de La Libertad Avanza.

En paralelo, las menciones positivas bajaron del 42,2% al 38,3%.

Es decir, la nueva administración nacional comienza a sufrir los embates de un debate público recalentado por las propias decisiones.

El ajuste dice presente con presión digital

El aumento de la negatividad en la charla de redes sociales sobre el nuevo gobierno es traccionado por una palabra clave en particular.

“Ajuste” es el término más presente en la nube de palabras de la charla sobre la gestión libertaria.

Una palabras que desplazó a “inflación” como principal término de críticas al gobierno de Alberto Fernández, finalizado el 10 de diciembre.

Particular giro en el mundo digital, en la que el violento plan de ajuste de la nueva administración desplaza a uno de los principales problemas que dejó el kirchnerismo como pesada herencia.

En el perfil de Javier Milei también se alteró el clima de charla digital.

En noviembre, el presidente, todavía candidato, gozaba de una reputación digital casi ideal.

Sumaba casi el 60% de menciones positivas y demostraba que, siendo político, podía despegarse de la mala imagen digital de sus competidores, resumidos desde su mirada como integrantes de la “casta”.

Sin embargo, en lo que va de su brevísimo gobierno, Milei empezó a sufrir el escarnio de las redes sociales.

Problemas, también para Milei

Del 60 por ciento de menciones positivas, el diálogo favorable al presidente bajó al 52%, dejando en paridad a los términos favorables y a los negativos.

Quedó así apenas por encima de empate digital que deja a Javier Milei situación incómoda desde el punto de vista del mundo digital.

La caída en la consideración de las redes sociales para con el nuevo mandatario se sostiene en una semántica cada vez más filosa, que lastima la reputación del economista libertario.

Mientras que, hasta noviembre, “libertad” traccionaba el diálogo benévolo sobre Javier Milei, en lo que va de su gobierno en diciembre “ajuste” pidió permiso entre las menciones negativas y arrastró todo el diálogo de rechazo sobre el nuevo presidente.

Ministros en el centro de escena, también con presión digital

Mientras tanto, los ministros y colaboradores de Javier Milei también se sumergen en el hirviente caldo de la crítica digital.

En ese contexto desafiante, el ministro de Economía, Luis Caputo, poco a poco comenzó a recortarse como la figura del gobierno de la Libertad Avanza con más protagonismo en redes y la Web.

El dato se refuerza con una comparación muy sugestiva.

Caputo concentra alrededor del 48% del interés de los argentinos que buscan información en la Web sobre los principales colaboradores de Javier Milei.

En segundo lugar, se ubica Victoria Villarruel con casi el 25% y Patricia Bullrich, tercera, con algo más del 11%.

Una cuestión de gobernabilidad

Para el gobierno de Milei lo económico es crucial.

Pero, a su vez, la gobernabilidad también se pone a prueba desde las primeras horas de la gestión libertaria.

Como nunca, los argentinos miramos a un gobierno con la expectativa y la incredulidad que solemos poner sobre las nuevas gestiones recién más allá de los primeros 100 días de gobierno.

Es decir, al nuevo gobierno lo medimos hora a hora, mientras que a las administraciones anteriores las evaluábamos días a día o incluso mes a mes.

Los tiempos de urgencias que vivimos los argentinos, sin dudas, nos empujan a semejante estado de ansiedad.

La torre de Babel de problemas acumulados durante décadas amenaza con derrumbarse sobre nuestras vidas y actuamos con máxima ansiedad, intentando zafar de la caída.

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