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Los argentinos reconectan con la política en las redes, con la negatividad bien arriba

No hay comentarios | Publicado el domingo 14 de enero

por Diego Corbalán

El fenómeno que despierta la llega de Milei al poder es curioso.

Un economista que se convierte en presidente y que despierta el interés por lo político.

Una rareza que tiene su fundamento en el agotamiento de los tiempos políticos que el kirchnerismo supo inaugurar en 2003.

Es la ida a boxes del modelo de liderazgo tradicional ejercido por Néstor Kirchner, sostenido con matices por Mauricio Macri y recuperado fallidamente por Alberto Fernández.

Javier Milei llegó a la Casa Rosada para imponer un nuevo modo de hacer política y de construir poder desde el frío diagnóstico económico y financiero.

Una nueva era que tiene impacto en el mundo digital, en donde los latidos de la discusión política se viven en cada publicación y en cada búsqueda de información en la Web sobre los avatares del país.

La “reconexión digital” con el gobierno

El gobierno de Javier Milei nace en tiempos políticos aciagos.

Durante 2023, pese a la gran expectativa que nacía por las elecciones generales, se desplomaba el interés de los argentinos por la gestión nacional.

Según el indicador de Google que mide de 0 a 100 la intensidad de búsquedas en línea marcaba más de 30% menos de interés por los asuntos de la Casa Rosada.

La baja conexión era con el gobierno del expresidente Alberto Fernández, que comenzaba a transitar su último año de gestión.

En lo que va de enero de 2024, en cambio, Javier Milei reconectó con el interés de los argentinos por los asuntos de gobierno.

Es un crecimiento moderado del 18%, lo que señala que la población reenfoca sus ojos en la Casa Rosada, aunque con matices.

Esta reconexión de los argentinos con su gobierno retrotrae los valores de interés a los de 2.018.

Por entonces, el expresidente Mauricio Macri se preparaba para entrar en zona de crisis profunda, con el agravamiento del frente financiero externo, la vuelta al FMI y el impacto en la economía cotidiana de los argentinos.

La vuelta de la política

Entre los finales de Alberto Fernández y el comienzo de Milei, sin embargo, se viene dando una continuidad.

Tras varios años de un interés estable por lo estrictamente político (dejando afuera lo gubernamental, que ya analizamos), la atención de los argentinos sobre la actividad de los dirigentes comenzó a crecer en 2023.

El año pasado se registró un aumento de más del 37%, mientras que este año recién comenzado marca un incremento del 45% extra.

Es decir, de 2022 a 2024 se registró una duplicación del interés en la Web de los argentinos por los asuntos de la política partidaria, con sus acuerdos, rupturas, chicanas e incluso denuncias cruzadas.

Se trata de un crecimiento de la atención de la población por la política como no sucedía desde 2005, de acuerdo con los datos que proporciona Google.

El saldo de este 2024 desde la perspectiva digital no puede ser mejor para la dirigencia política argentina.

Reconexión con la ciudadanía con la dinámica dirigencial, revinculación con la gestión de gobierno y la expectativa de reflotar un “matrimonio” separados en malos términos en la crisis de 2001 y recuperado con muchas heridas mutuas durante los últimos 20 años.

Una reputación en tensión

Desde que Javier Milei asumió, se viene librando una batalla silenciosa en las redes sociales.

Con gran predominio de Twitter, las menciones en plataformas sociales sostienen altos niveles de negatividad, con un hilo conductor que une el final del gobierno de Alberto Fernández y la nueva gestión.

Durante el primer mes de gobierno, las menciones de rechazo se mantuvieron apenas por abajo del 60%, con picos en diciembre y un leve descenso en lo que va de enero.

La negatividad del primer mes de 2024 se sostiene gracias al término “inflación”, palabra que viene percutiendo desde hace meses a la gestión nacional, aún cuando Alberto Fernández era presidente.

“Deuda”, “corrupción” y “culpa” también alimentaron la charla de sentimiento negativo sobre el gobierno nacional.

Libertad menguada

Como contrapartida, “justicia”, “trabajo” y “confianza” apalancaron el diálogo de sentimiento positivo sobre la gestión.

“Libertad”, término favorable que viene acompañando a Milei desde que se lanzó a la carrera política, llamativamente, perdió fuerza.

La palabra que incluso es parte del nombre del partido de gobierno (“La Libertad Avanza”) se fue licuando poco a poco.

El fenómeno tiene varias razones.

Una de ellas es la progresiva pérdida de peso específico de la semántica militante de los libertarios, mientras otras tribus digitales van ganando protagonismo.

Los opositores “amigos”, los opositores radicalizados y los usuarios sin identidad política evidente van conformando comunidades diversas, pero unidas en torno al sujeto de charla: el gobierno.

Lo político, en el centro de escena digital

Recuperando el inicio de nuestro análisis, al igual que en la Web, en las redes sociales lo político también logra imponerse por sobre el resto de las temáticas de charla digital.

En lo que va de enero, más del 25% de la conversación sobre el gobierno se concentró en lo político, muy por sobre lo económico que capturó el 16,6%.

La gestión de gobierno queda por abajo del 16%, la cuestión financiera el 10% y la justicia apenas por encima del 8%.

Queda claro que la era Milei, por ahora, es más política que económica desde el punto de vista del mundo digital.

La política, ante todo

Si bien los problemas del país a resolver tienen que ver con lo económico, las herramientas para lograrlo están en la política.

Pareciera ser un contrasentido, pero no lo es.

Es una contradicción que, en apariencia, pareciera haber reinado en las creencias de los principales integrantes del gobierno de Javier Milei, al menos hasta hace pocos días.

El fatigoso y por momentos tumultuoso debate en el Congreso emerge como una cruda muestra de que lo político tiene mucha más relevancia de la que el funcionariado libertario quisiera darle.

Es un baño de realidad para una gestión que apuesta a la tecnocracia con Federico Sturzenegger como ideólogo del polémico DNU de Javier Milei, mientras contempla con desconfianza el trámite parlamentario de su Ley Ómnibus en el Parlamento.

Una dualidad que mantiene en vilo no sólo al gobierno, sino a todos los argentinos, mientras el ajuste económico golpea y el debate político luce destemplado.

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