¡Inminente reforma laboral en diciembre! ¿Puede el oficialismo unir fuerzas ante la crisis interna? ¡Descubre la verdad!

El proyecto de reforma laboral impulsado por Javier Milei ha generado un ambiente de expectativa y tensión en el Senado, donde se anticipa una nueva pulseada legislativa entre el oficialismo libertario y las demás fuerzas políticas representadas en la Cámara alta. A priori, la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich (Capital), manifiesta cierto optimismo, con un conteo que sugiere que cerca de 38 votos podrían respaldar la iniciativa, siempre que se acepten modificaciones al texto original.

En la actualidad, el oficialismo cuenta con los 20 senadores de su bloque y el apoyo confirmado del cordobés Luis Juez, quien recientemente dejó el partido Pro. Sin embargo, el kirchnerismo ha decidido adoptar una estrategia diferente desde la llegada de Milei al poder, optando por discutir cambios en lugar de rechazar el proyecto de plano. Se estima que podrían unirse alrededor de 28 votos si Unión por la Patria logra mantener la cohesión que exhibe públicamente.

En medio de estas posiciones antagónicas, hay un bloque de 23 votos que serán vitales para el futuro del proyecto. Este grupo incluye a 10 senadores de la UCR, junto a varias fuerzas menores, como Pro (3), Provincias Unidas (3) y partidos que gobiernan en sus distritos, como el Frente Renovador de Misiones (2), así como legisladores de Neuquén, Tucumán y Salta. Además, hay dos senadores de Santa Cruz que operan de manera independiente al gobernador Claudio Vidal.

Las cuentas que maneja Bullrich parecen tener un fundamento real, dado que algunos radicales y del Pro han mostrado antecedentes reformistas en materia laboral, aunque hasta el momento no se han manifestado públicamente. Bullrich confía en sumar a los dos senadores del Frente Renovador de Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, así como a la neuquina Julieta Corroza y la salteña Flavia Royón.

No obstante, en el Senado y ante una reforma laboral, siempre hay que estar preparados para imprevistos. Hace apenas una semana, Bullrich debió pausar su estrategia cuando el Gobierno demoró el envío del proyecto, ya que el presidente Milei se encontraba en el exterior y no había podido firmar la iniciativa. Esta situación ha suscitado dudas en varios despachos del Senado, con preguntas sobre la necesidad de esperar su vuelta para firmar en persona en tiempos de firma digital.

Existen también sospechas no confirmadas de que esta demora podría ser una táctica para frustrar a Bullrich, quien ha mostrado un estilo avasallador que ha generado tensiones incluso dentro de su propio bloque. Según rumores en los pasillos del Congreso, una legisladora ya le habría hecho saber que varios senadores llevan años apoyando al Gobierno en la cámara alta.

“Al Gobierno le interesa que Martín Menem (presidente de la Cámara de Diputados) tenga un éxito rápido con el presupuesto, pero no quiere lo mismo para Patricia, porque no le conviene a Karina Milei”, opinó un operador político libertario que ha criticado los errores de Bullrich desde que asumió su cargo.

Es cierto que Bullrich ha mostrado un exceso de optimismo desde su llegada al Senado, ignorando la realidad de que ahora forma parte de un cuerpo colegiado de 72 miembros. La aprobación de la reforma podría complicarse aún más, dado que aún no se ha definido la composición de las comisiones que abordarán el proyecto -Trabajo y Presupuesto y Hacienda-, y ya se han hecho solicitudes para convocar a más de un centenar de personas a exponer sobre el tema.

Además, la CGT ha convocado a una movilización para el próximo jueves. Aunque el Congreso suele ignorar el reclamo social, una protesta masiva podría ser un catalizador decisivo para aquellos bloques indecisos sobre la aprobación de esta iniciativa compleja y polémica.

Por último, es extremadamente optimista y ambicioso el objetivo que ha fijado Bullrich de aprobar la reforma antes de fin de año. Dado que el debate en comisiones comenzará el miércoles próximo, apenas quedarán ocho días hábiles para emitir un dictamen antes de tener que esperar los plazos reglamentarios para llevar la iniciativa al recinto.

El apuro de la exministra de Seguridad es visto con recelo dentro de la misma bancada libertaria. Muchos consideran que Bullrich está acelerando el proceso para demostrar un debut exitoso como jefa del oficialismo en el Senado, pero no todos están dispuestos a seguir su ritmo. “Si no llegamos para el 29 de diciembre, lo seguiremos en febrero”, restó dramatismo un senador oficialista veterano ante un posible incumplimiento del plazo establecido por Bullrich.

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