¡Javier Milei desata la tormenta! ¿La AFA y la CGT en su punto de mira? ¡Lo que reveló te sorprenderá!

Javier Milei ha optado por un enfoque cauteloso en el inicio de las reformas estructurales que prometió durante su campaña. Esta dilación, en gran parte, se justifica por la fragilidad de la base legislativa con la que asumió el poder, así como por la necesidad de estabilizar y ampliar su apoyo. A diferencia de Carlos Menem, quien privatizó casi todas las empresas estatales y reformó diversas áreas en sus dos primeros años de mandato, Milei ha limitado sus acciones, agendando solo algunos cambios estructurales a través de la Ley de Bases, de los cuales muchos aún no han sido implementados, como las privatizaciones que esa norma habilitó.

Durante el último año, el presidente ha postergado deliberadamente otras reformas, un movimiento que le ha costado caro: ha cedido el control del Congreso a la oposición y ha generado más incertidumbre acerca de la sostenibilidad de su gobierno y su plan de estabilización. Sin embargo, este enfoque parece haberle otorgado cierta ventaja: ahora puede avanzar en reformas negociando con un número reducido de actores, a diferencia de la mayor cantidad que hubiera tenido que convencer si hubiera presentado sus propuestas al Congreso a comienzos de 2025.

La estrategia de Milei ha sido clara: ha decidido concentrar su atención en combatir a las corporaciones, un cambio notable respecto a su anterior enfoque hacia el Estado. En lugar de atacar a la administración pública, el presidente ha dirigido su ire hacia corporaciones que son percibidas como desprestigiadas y relativamente aisladas de sus antiguos aliados, especialmente del peronismo. Este enfoque recuerda, sorprendentemente, a la experiencia de Raúl Alfonsín, quien utilizó tácticas similares contra sindicatos y otras instituciones en su tiempo.

La situación se ha vuelto aún más compleja al involucrar a la AFA en su confrontación con las corporaciones. Semanas atrás, el gobierno se mantuvo al margen de los escándalos relacionados con sanciones arbitrarias y posibles irregularidades financieras, pero a medida que la crisis en la AFA se ha intensificado, Milei parece decidido a demostrar su voluntad de abordar cualquier problema que amenace su imagen de reformista. A medida que las oficinas públicas, desde ARCA hasta la UIF, aumentan sus investigaciones sobre la AFA y sus dirigentes, la presión sobre Claudio “Chiqui” Tapia ha crecido.

A pesar de la falta de claridad sobre la profundidad y complejidad de las reformas que Milei planea implementar, el presidente ha comenzado a esbozar su proyecto de reforma laboral. Sin embargo, la incertidumbre persiste: no está claro qué puntos son firmes y cuáles se encuentran en discusión. Esto podría llevar a descontentos en ambos lados: algunos empresarios creen que Milei debería haber sido más ambicioso, mientras que muchos sindicalistas sostienen que sus propuestas podrían comprometer sus bases de poder.

Por otro lado, un aspecto en el que la reforma laboral podría tener éxito es en la regularización del trabajo informal. Al hacer de esta regularización una prioridad, Milei podría ofrecer a sindicatos y trabajadores en negro una oportunidad de beneficiarse, lo que podría resultar atractivo para todos los involucrados y minimizar la polarización existente en el debate.

El contexto es crucial: la política argentina se ha caracterizado por sus tensiones entre diferentes actores sociales y económicos. Milei ha comenzado a navegar estas aguas turbulentas, buscando definir su conflicto a favor mediante la creación de un espacio en el que sus adversarios se sientan parte del éxito. Esta táctica puede resultar efectiva si logra demostrar que los cambios propuestos benefician a una amplia gama de actores, evitando así una confrontación directa que pueda resultar en una polarización aún mayor.

Sin embargo, el camino hacia adelante no parece sencillo. La capacidad del gobierno para mantener la cohesión mientras enfrenta a poderosos actores como Tapia y la CGT será determinante en el éxito de su agenda de reformas. La respuesta de la opinión pública y la habilidad de Milei para capitalizar el momento actual, marcado por el desprestigio de algunos de sus oponentes, serán claves para consolidar su posición y avanzar en las reformas que prometió a sus votantes.

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