Las aerolíneas están DESHACIÉNDOSE de pasajeros: ¿es el ‘efecto Ozempic’ la nueva norma que te dejará fuera?

La industria aérea se enfrenta a un desafío constante: la reducción de costos operativos, especialmente en lo que respecta al consumo de combustible. Lo inesperado en esta búsqueda de ahorro es el impacto de medicamentos como el Ozempic y otros tratamientos para la obesidad. Según estimaciones de la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) y la EASA (Agencia Europea de Seguridad Aérea), el uso creciente de fármacos para adelgazar podría traducirse en un ahorro cercano a los 1.000 millones de euros en consumo de combustible durante este año.

Este análisis, realizado por el banco de inversión Jefferies, se basa en una premisa simple: menos peso a bordo significa menos gasto en queroseno, el combustible principal que utilizan los aviones. Jefferies estima que una disminución del 10% en el peso corporal promedio por pasajero podría resultar en una reducción de hasta el 2% en el peso total de una aeronave. Esto, a su vez, se traduce en un recorte del 1,5% en el consumo de combustible, un gasto crucial para las aerolíneas.

Las implicaciones financieras son significativas. De acuerdo con el análisis de Jefferies, una disminución de peso podría incrementar las ganancias por acción de las aerolíneas en hasta un 4%. En el caso de las cuatro mayores aerolíneas estadounidenses —American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines y Southwest Airlines—, se estima que la factura global del combustible podría alcanzar los 36.000 millones de euros, lo que implica un ahorro potencial de 500 millones de euros solo por este factor.

En Europa, el panorama es igualmente notable. Más de 850 millones de adultos tomarán al menos un vuelo en el continente durante este año. Un estudio reciente de la EASA revela que el peso promedio de cada viajero adulto es de 76,3 kilogramos. Si se mantiene el supuesto de una reducción del 10% en ese promedio, los ahorros podrían acercarse a los 969 millones de euros.

La obsesión de la industria aérea por reducir el peso no es nueva. Los expertos de Jefferies mencionan ejemplos históricos, como el caso de United Airlines, que logró ahorrar 640.000 litros de combustible y 250.000 euros al imprimir su revista de a bordo en papel más ligero. Este tipo de medidas se ha vuelto habitual, desde la eliminación de las aceitunas con hueso en las comidas hasta la optimización del equipaje de los pasajeros.

La llegada de nuevos tratamientos contra la obesidad, que eliminan la necesidad de auto-inyecciones, podría atraer a un número mayor de personas que buscan perder peso, lo que beneficiaría al sector aéreo. Sin embargo, es importante señalar que es poco probable que esto se traduzca en billetes de avión más baratos. Aunque la disminución del gasto en combustible podría mejorar los márgenes de ganancia, la estructura de precios en el sector aéreo no cambiará. Jefferies es claro al respecto: a pesar de los beneficios potenciales, los pasajeros no deben esperar rebajas en las tarifas.

En resumen, la intersección entre la salud pública, la industria farmacéutica y la aviación representa una nueva dinámica en el funcionamiento de las aerolíneas. A medida que más personas busquen tratamientos para la obesidad, es probable que este fenómeno tenga efectos duraderos en la rentabilidad y sostenibilidad del sector aéreo. La industria aérea está ante un nuevo horizonte donde la salud y la economía se entrelazan de formas inesperadas.

Te puede interesar:

Subir