¡Milei asume la presidencia esta semana! ¿Estás preparado para el caos económico que se viene? ¡Descubre lo que nadie te está contando!
La presidencia de Javier Milei, que comenzará el 10 de diciembre, se presenta como una oportunidad única para el libertario, quien ha navegado por un camino lleno de desafíos y cambios desde su llegada al poder. A pesar de su ascenso meteórico en la política argentina, Milei ha debido enfrentarse a condiciones adversas que han puesto a prueba su capacidad de liderazgo.
Desde su sorpresiva victoria, ha demostrado habilidades que recuerdan a los enfoques utilizados por Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner tras la crisis del 2001. Su primer gran éxito fue ganar la presidencia sin contar con una estructura política sólida, apoyándose en alianzas estratégicas. Sergio Massa y Mauricio Macri jugaron papeles clave en su campaña, facilitando una fragmentación del voto que lo benefició.
Durante sus dos años de mandato, Milei ha implementado políticas que han llevado a una devaluación económica, similar a la de Duhalde, con el objetivo de lograr un superávit fiscal y comenzar a reducir la inflación. Sin embargo, a medida que avanzaba su gobierno, se hizo evidente que la falta de una base política propia estaba limitando sus logros. La necesidad de construir una estructura política viable se volvió crucial, un proceso en el que su hermana Karina ha jugado un papel fundamental.
En 2025, Milei y Karina decidieron dividir sus tareas: él se enfocó en la economía mientras ella se dedicó a la construcción de un partido nacional libertario. Esta movida, aunque ambiciosa, resultó en un debilitamiento de sus alianzas, lo que eventualmente cerró las puertas del Congreso a Milei. La oposición, dividida en "buena" y "mala", comenzó a co-gobernar, imponiendo leyes que Milei no podía vetar debido a su precariedad numérica.
Los meses previos a las elecciones fueron particularmente difíciles para Milei, con un clima económico y político desfavorable que amenazaba su continuidad en el poder. A pesar de su situación, el apoyo de Donald Trump se convirtió en un salvavidas crucial. Trump le ofreció no solo un préstamo, sino también promesas de ayuda substancial, lo que le otorgó a Milei un respaldo sin precedentes en la historia política argentina.
La victoria electoral de Milei fue abrumadora, no solo por el porcentaje de votos, sino por cómo se distribuyeron. El resultado se interpretó más como un plebiscito sobre su figura que como una elección legislativa tradicional. Este "tsunami" de apoyo popular ha llevado a lo que muchos llaman la "pax mileista", un periodo en el que la política nacional parece haberse congelado, y donde Milei se encuentra con un amplio margen para gobernar.
Oportunidades y Riesgos de la Presidencia de Milei
Con la llegada de su segunda etapa presidencial, Milei se enfrenta a la oportunidad de asumir su mandato con condiciones más favorables que las que tuvo en su inicio. La autoridad política, que se había visto diezmada durante el gobierno de Alberto Fernández, ha sido reconstruida, y en el Congreso, Milei cuenta con una representación parlamentaria significativa. Sin embargo, esto también significa que las expectativas han crecido, y el desafío de mantener el apoyo popular es cada vez mayor.
Las divisiones internas sobre las causas de su éxito electoral reflejan la complejidad de su situación. Mientras los críticos argumentan que su triunfo se debió al temor de un regreso del kirchnerismo, Milei sostiene que su victoria es resultado de su enfoque en la economía y su relación con su hermana. Esta falta de consenso sobre las razones de su éxito podría complicar su mandato, ya que su enfoque parece más centrado en su propia visión que en la búsqueda de alianzas duraderas.
Al final, lo que se avecina es un periodo en el que todo dependerá de las decisiones que Milei tome. Con un apoyo popular que ahora es mayormente propio, y con una gobernabilidad que parece prometedora, la forma en que maneje estas condiciones determinará su éxito o fracaso, y por ende, el futuro del país. La pregunta que queda es si podrá equilibrar su deseo de consolidar poder con la necesidad de trabajar en consensos y alianzas que, aunque a menudo considera una pérdida de tiempo, podrían ser fundamentales en su gestión.
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