¡No vas a creer lo que el Gobierno oculta sobre el plazo fijo! Descubrí las tasas que cambiarán tu futuro financiero.

En un contexto de aparente calma cambiaria durante el mes de enero, el aumento en los rendimientos de inversiones en pesos se presenta como una situación ambivalente. Mientras que podría ser una mala noticia para el acceso al crédito, también se constituye en una herramienta esencial para inversores y ahorristas. En este escenario, Luis Caputo, ministro de Economía, ha reconocido que las tasas actuales se encuentran en niveles elevados, lo que marca el inicio de un debate con múltiples aristas que involucra expectativas oficiales, proyecciones privadas, datos históricos y recientes movimientos del mercado.

Según el último Informe Monetario Diario del Banco Central (BCRA), la tasa total general de plazos fijos ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos meses, tras haber alcanzado picos superiores al 50% de interés nominal anual entre julio y octubre del año pasado, con un máximo de 58% a inicios de septiembre. La tasa TAMAR, que sirve como referencia para el sistema financiero, también tuvo un comportamiento similar, llegando a un pico de 65,75% nominal anual, antes de descender a un rango alrededor del 32% en las primeras semanas de febrero de este año.

Por otro lado, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proyecta una tasa de inflación mensual del 2,1% para febrero, 2,2% para marzo, y una desaceleración progresiva que podría llevarla al 1,7% en mayo. Estos números sugieren que los rendimientos de los plazos fijos tradicionales podrían empezar a superar a la inflación en los próximos meses. Sin embargo, la mediana de expectativas del REM para la tasa de interés de referencia se sitúa en 2,2% mensual para febrero, ligeramente por debajo de las expectativas de inflación.

En este contexto, la consultora GMA Capital, liderada por Nery Persichini, destaca en su análisis que las diferencias entre los instrumentos en pesos son notables, especialmente entre las colocaciones a tasa fija y las ajustables por inflación. Según su informe, “la dinámica de tasas y rendimientos en pesos se explica por la combinación de factores monetarios y expectativas de inflación”. Los plazos fijos UVA, que ajustan por el índice de precios al consumidor, se presentan como una opción atractiva para aquellos que buscan cubrirse frente a la inflación, aunque requieren un plazo mínimo de 90 días.

La consultora Quantum Finanzas, a cargo de Daniel Marx, aporta otra perspectiva, señalando que las tasas efectivas mensuales (TEMs) de las Lecaps se mantuvieron estables, cerrando en 2,75% para el tramo corto y 2,50% para el tramo largo. Además, resalta que los bonos CER de corto plazo han experimentado un aumento en la tasa real entre 100 y 200 puntos básicos, impulsados por un repunte de la inflación en diciembre.

“En el mercado se descuenta una inflación del 2% promedio mensual para el período 2026-1T2027”

El análisis de Portfolio Personal Inversiones (PPI) también apoya la noción de que el mercado ajusta sus expectativas y estrategias de inversión en función de las fluctuaciones en tasas y inflación. En su último reporte, la consultora destaca que “las tasas a un día bajaron por tercer día consecutivo, sugiriendo que la tensión reciente quedó atrás”. La tasa de fondeo promedió 26,3% nominal anual, mientras que la tasa de repo entre bancos se situó en 25,6% nominal anual. Este comportamiento sugiere que la liquidez en el sistema financiero se está incrementando gradualmente.

PPI también hace énfasis en que, para aquellos que buscan posicionarse en pesos, “vemos valor en el tramo corto de la curva CER para la administración de liquidez, especialmente considerando que las breakevens de inflación se posicionan hoy en torno al 2,2% promedio para enero y febrero”. En cuanto a los instrumentos de tasa fija a más largo plazo, la consultora mantiene una visión positiva, anticipando que la inflación podría retomar una tendencia descendente, lo que generaría un rendimiento real positivo.

La Fundación Mediterránea, a través del IERAL, también ha abordado el proceso de re-monetización en la economía y su efecto sobre la política de tasas. Según su informe, “la nueva fase de re-monetización plantea desafíos para la política de tasas de interés, ya que la demanda de pesos y la evolución de los agregados monetarios condicionan el margen de acción del BCRA”. Es crucial monitorear la velocidad de recuperación de la demanda de pesos para anticipar movimientos en la tasa de interés, especialmente cuando la política monetaria busca consolidar la desinflación.

La consultora Econviews, dirigida por Miguel Kiguel, también ha analizado la reciente dinámica monetaria y su relación con la compra de reservas. En su informe, advierte que la absorción de pesos y el incremento de reservas internacionales influyen en la liquidez y, por tanto, en la formación de tasas de interés.

El REM del BCRA, que reúne las expectativas de 45 economistas sobre el futuro de la tasa de interés, muestra que la tasa nominal anual de los plazos fijos tradicionales oscila entre 23% y 27% en bancos líderes, alcanzando máximos de hasta 33,5% en entidades menores. En términos mensuales, esto se traduce en un rendimiento de entre 1,89% y 2,75%.

La serie histórica de tasas del Informe Monetario Diario ilustra la volatilidad del mercado en el último año, con incrementos abruptos previos a las elecciones y una caída posterior, reflejando un proceso de desinflación y normalización monetaria. A inicios de febrero, los plazos fijos muestran tasas alrededor del 30%, mientras que la TAMAR se ubica cerca del 32%. Los especialistas coinciden en que, conforme la inflación disminuya, los rendimientos reales de los instrumentos en pesos podrían mejorar.

La visión de Luis Caputo y la política oficial buscan mantener niveles de tasas que acompañen la disminución de la inflación sin provocar distorsiones en el sistema financiero. Las consultoras privadas, por su parte, evalúan diversas alternativas de inversión combinando instrumentos de tasa fija y ajustables por inflación, basándose en las proyecciones de precios y el camino de desinflación anticipado por el REM. En definitiva, el escenario se define a través de la interacción entre expectativas, decisiones de política monetaria y la dinámica de los mercados.

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