¿Puede el gobernador vencer al hijo de Cristina? ¡Descubre el plan secreto que lo dejará sin poder!

El peronismo se encuentra en un momento crucial de debate interno, donde la reflexión no gira tanto en torno a lo que le falta, sino a lo que le sobra. En este contexto, la reciente apendicitis de Cristina Kirchner coincide con el descenso de poder de Máximo Kirchner, quien se encuentra en el Partido Justicialista (PJ) bonaerense. Este momento revela cómo el control partidario, que hasta ahora parecía inquebrantable, comienza a desmoronarse.

En el escenario, CFK se asoma al balcón, mientras Máximo ocupa su sillón en Diputados. Ambos enfrentan causas pendientes en la justicia, lo que intensifica la necesidad de aferrarse a la Corte Suprema como un recurso de supervivencia política. El PJ parece estar atravesando su propia crisis interna, como una especie de "apendicitis" que lo debilita desde adentro.

En este contexto, Axel Kicillof, que se perfila como un potencial retador de los Kirchner, lanzó el Movimiento Derecho Al Futuro en Ensenada, un paso que busca consolidar su candidatura presidencial para 2027. Este lanzamiento no solo marca un intento de reposicionar su figura, sino que también crea un espacio federal para construir un nuevo modelo político que esté en sintonía con las demandas de los argentinos, especialmente en provincias donde el peronismo no cuenta con gobernadores.

La pregunta que muchos se hacen es: ¿hasta cuándo Sergio Massa se alineará con Kicillof? En el Frente Renovador, la respuesta depende de la coherencia y continuidad del Gobernador en su candidatura, generando incertidumbre sobre el futuro político del espacio.

Conflictos internos y luchas de poder

La lucha política en la provincia se intensifica, con Kicillof buscando la primera vicepresidencia del Senado, un puesto que también desean Mario Ishii y Sergio Berni. La situación se complica aún más con la decisión de Verónica Magario de postergar las sesiones, generando un ambiente de tensión. Además, el veto de Kicillof a la asignación automática del presupuesto de la Cámara baja ha provocado una fuerte reacción de los diputados, que intentan reunir los dos tercios necesarios para insistir en el tema.

El clima en la Legislatura bonaerense es tenso. Un conocedor del funcionamiento interno advierte que "la Cámara tuvo deuda todo el año", complicando la gestión y la respuesta a las demandas de los ciudadanos. Mientras tanto, Kicillof no oculta su aspiración de que Magario asuma la conducción del PJ bonaerense, en un intento por desprenderse del dominio de Máximo Kirchner. Sin embargo, dentro del kicillofismo, otros nombres también suenan para la Gobernación, como Julio Alak y Gabriel Katopodis.

El tema del PJ parece ser llevado por los intendentes, quienes buscan recuperar el poder y establecer nuevas representaciones territoriales. Este cambio es imperativo, ya que muchos consideran que el partido ya no representa a las nuevas generaciones. Un peronista histórico lo expresa claramente: "Para los jóvenes, el PJ es prehistoria".

La fecha de las elecciones también es motivo de debate, con tensiones entre el Movimiento Derecho Al Futuro, que busca un cronograma más amplio, y La Cámpora, que prefiere una fecha más cercana. Finalmente, las elecciones están programadas para el 15 de marzo, con el 8 de febrero como fecha clave para la presentación de listas, lo que añade presión a los distintos sectores en juego.

Las disputas internas del peronismo también se reflejan en las recientes tensiones entre Juan Grabois y Mayra Mendoza, quien es vista como la elegida de CFK para la Gobernación. La controversia surgió por decisiones en torno al estacionamiento medido en Quilmes, lo que llevó a Mendoza a cuestionar la congruencia de Grabois en un audio que encendió la interna.

En el conurbano, los disturbios asociados a Grabois parecen ser una forma de medir el clima social actual. El PJ reconoció que necesita tiempo para reordenarse internamente, y la situación económica, con una baja del 6% en la actividad industrial reportada por la UIA, no ayuda a calmar las tensiones.

El futuro del peronismo se encuentra en un punto de inflexión. Sin embargo, los conflictos internos, la lucha por el control y la incertidumbre económica crean un panorama complicado. La búsqueda de nuevas representaciones y la necesidad de un discurso renovado son esenciales si el partido desea mantenerse relevante en el escenario político argentino.

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