¿Quién pagará el precio si la IA te engaña? Descubre la impactante verdad detrás de sus recomendaciones peligrosas.

En un mundo donde la conexión digital parece ser la norma, la soledad no deseada ha emergido como un fenómeno preocupante, especialmente entre los jóvenes. Un artículo reciente en la revista médica BMJ explora el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en este contexto, sugiriendo que los chatbots podrían convertirse en confesionarios digitales para quienes buscan compañía o apoyo emocional.

Tom Vanderschoot, director y psicólogo de Next Step Psicología en Valencia, señala que "la IA, como cualquier tecnología nueva, podría servir como un puente hacia la conexión humana auténtica, en lugar de sustituirla". Esto nos lleva a reflexionar sobre cómo, en un futuro, la Inteligencia Artificial podría desempeñar un papel como asistente en la lucha contra la soledad, más que ser un recurso básico.

Sin embargo, Vanderschoot advirtió que "esta tecnología no puede sustituir a amigos ni a terapeutas". Las limitaciones técnicas de la IA, como la ausencia de comunicación no verbal, sumadas a preocupaciones éticas sobre la responsabilidad en caso de que una recomendación de la IA cause daño, plantean preguntas difíciles sobre su uso.

La soledad entre los jóvenes: un problema creciente

El fenómeno de la soledad no deseada es particularmente agudo entre los menores de 35 años, un grupo demográfico que ha sido objeto de estudio en el Mapa Nacional de la Soledad no Deseada. Un trabajo de la BBC citado en el artículo indica que el riesgo de soledad es especialmente alto entre las personas de 16 a 24 años. A pesar de vivir en la era más conectada de la historia, el sentimiento de aislamiento es una experiencia común.

Vanderschoot sostiene que, aunque "la soledad no deseada es cada vez más frecuente, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes", es importante ser prudentes antes de sacar conclusiones categóricas. Las estimaciones sobre la prevalencia de la soledad oscilan entre el 10% y el 30%, lo que indica que la mayoría de la población se siente razonablemente conectada.

Varios factores contribuyen a este fenómeno. La salud física y mental es crucial; aquellos que enfrentan dificultades suelen tener menos oportunidades de socialización. "Esto puede derivar en un círculo vicioso, ya que el aislamiento social tiende a agravar el malestar psicológico", explica Vanderschoot.

Adicionalmente, un sorprendente 36% de los padres afirma que sus hijos utilizan chatbots de IA para recibir apoyo emocional. Esto plantea un debate sobre la validez de considerar a una máquina como un amigo. Si bien la IA puede ser útil para reflexionar sobre pensamientos y sentimientos, el especialista advierte que "el problema surge cuando estas interacciones se convierten en la norma y sustituyen a relaciones reales".

La IA puede ofrecer una sensación inicial de ser escuchado, pero a largo plazo, podría aumentar la sensación de soledad al no proporcionar elementos esenciales de la interacción humana, como una sonrisa o un abrazo. "Un chatbot no puede ofrecer una mirada de comprensión", puntualiza Vanderschoot, lo que evidencia las limitaciones de estas interacciones digitales.

Además, los chatbots tienden a confirmar lo que el usuario expresa, lo que puede reforzar sesgos y evitar el esfuerzo cognitivo necesario para desarrollar habilidades sociales. "Esto puede limitar la oportunidad de practicar habilidades sociales fundamentales para la vida cotidiana", alerta el psicólogo.

La pregunta que nos queda es si deberíamos entrenar a la IA para que contradiga a los usuarios en ciertos escenarios, promoviendo así la tolerancia a la frustración y evitando la creación de vínculos superficiales. "En las relaciones humanas sanas, es fundamental saber tolerar la discrepancia", concluye Vanderschoot, recordando que muchas veces, el desacuerdo respetuoso puede fortalecer los lazos sociales.

Así, mientras la tecnología avanza y los chatbots se vuelven más comunes en nuestras vidas, es crucial mantener un enfoque crítico y reflexivo sobre su uso, especialmente en un contexto donde la soledad y el aislamiento son cada vez más frecuentes.

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