¿Romina Gaetani en peligro? El acoso que sufrió en pleno show ¡No vas a creer lo que pasó!

Ángel de Brito ha revelado una desgarradora experiencia vivida por la actriz Romina Gaetani durante su reciente espectáculo en la Ciudad Cultural Konex. En un momento impactante, la actriz se encontró en la primera fila con Belén, la mujer a la que denunció hace un año por acoso, a pesar de contar con una restricción perimetral vigente. Este episodio, que se produjo justo en su regreso a los escenarios tras haber denunciado por violencia a su expareja, Luis Cavanagh, dejó a Gaetani paralizada y sin poder alertar a la policía a pesar de la presencia de numerosos periodistas en la sala.
En una conversación con de Brito, Gaetani expresó: “Vi a Belén sentada en primera fila y no pude continuar con normalidad. Sentí que no tenía fuerzas para reaccionar y solo quise que la situación terminara rápido”. Este incidente, que pone de relieve la dificultad de hacer cumplir las medidas cautelares, revive no solo sus temores personales, sino también una problemática más amplia sobre la seguridad de las mujeres en espacios públicos y privados.
Según informes de LAM (América TV), Belén, nacida en 1994, comenzó como una fan inofensiva que asistía con frecuencia a las funciones de la actriz. Sin embargo, su comportamiento se tornó invasivo, lo que llevó a Gaetani a presentar una denuncia. La actriz relató situaciones alarmantes en su denuncia, como cuando la mujer se metía al teatro, le agarraba el brazo fuertemente y en ocasiones intentaba entrar a su auto al finalizar las funciones.
Lo más inquietante es que el acoso trascendió el ámbito profesional. Belén se presentó en reuniones sociales que Gaetani había compartido a través de redes y en una exposición de arte en Belgrano, donde la actriz tuvo que huir rápidamente hacia su vehículo mientras era perseguida. Las reiteradas apariciones de la mujer han generado una gran preocupación, ya que incluso se han registrado intentos de ingreso a funciones de teatro y presencia a la salida de eventos, lo que ha requerido la intervención policial cuando Gaetani ha activado su botón antipánico.
La situación es aún más compleja al considerar que la acosadora ha intentado mantener contacto con Gaetani a través de mensajes, regalos y publicaciones en redes sociales. En una carta que acompañó un ramo de flores, la mujer escribió: “Cada día que pasa me doy cuenta de que te llevo en el corazón. Me encantaría que sigamos en contacto. Te dejo mi Instagram y número”. Gaetani ha dejado claro que ha intentado comunicarle en varias ocasiones que “las mujeres no son mi elección sexual” y que se encontraba en pareja cuando comenzaron los incidentes.
A pesar de los intentos de la actriz por mantener un trato cordial, sabiendo que la mujer padece una condición psiquiátrica no especificada, la insistencia de Belén ha superado todos los límites. Gaetani afirmó: “Siempre fue un trato superamable, sobre todo después de que me refiriera que tiene un padecimiento psiquiátrico. Pero la insistencia superó todos los límites”.
Durante su charla con de Brito, la actriz también abordó su situación con su expareja, a quien denunció por violencia de género. “Me siento muy mal porque es una persona a la que yo amé mucho. Todavía tengo sentimientos hacia esta persona, porque después de un episodio de violencia no se corta el amor de un día para el otro. Lo estoy tratando con los profesionales”, confesó. Esto resalta no solo su vulnerabilidad personal, sino también la complejidad emocional que acompaña a las víctimas de violencia.
El caso de Romina Gaetani es un recordatorio inquietante de que la lucha contra el acoso y la violencia hacia las mujeres todavía enfrenta numerosos desafíos en Argentina. A pesar de contar con herramientas como el botón antipánico y medidas judiciales, la realidad es que muchas mujeres siguen siendo víctimas de situaciones que ponen en riesgo su integridad.
En un país donde el machismo y el acoso siguen siendo problemáticas presentes, la historia de Gaetani llama a la reflexión sobre la necesidad de protocolos más eficaces para proteger a las víctimas y garantizar su seguridad. La comunidad y las instituciones deben trabajar juntas para asegurar que no se repitan estos episodios angustiosos, y que todas las mujeres puedan desempeñar su vida profesional y personal sin temor.
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