¿Sabías que el 70% de los argentinos no entiende su propia realidad? Descubrí la impactante verdad detrás de "Homo Argentum" y lo que significa para tu futuro.

Los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat, conocidos por su trabajo en films como El ciudadano ilustre y Mi obra maestra, han vuelto a colaborar en una nueva propuesta cinematográfica: Homo Argentum. Esta película se ha convertido en la más vista del año en el cine nacional argentino, superando la impresionante cifra de dos millones de espectadores en su país de origen. Como en sus anteriores proyectos, la presencia de Guillermo Francella es fundamental, actuando como el motor creativo de la narración.
Homo Argentum se estructura en una serie de historias independientes donde Francella interpreta 16 personajes distintos, cada uno enfrentado a situaciones que oscilan entre lo cotidiano y lo absurdo. Acompañado en el elenco por Eva de Dominici, Clara Kovacic, Miguel Granados, Gastón Soffritti y Dalma Maradona, el filme ofrece una mirada aguda sobre varios estratos de la sociedad argentina.
Los relatos que se presentan no son meras anécdotas; son observaciones mordaces que abordan temas como la hipocresía de la clase media y alta, las fantasías eróticas masculinas, el abuso a turistas, la cancelación social y la paranoia por la inseguridad. A través de un enfoque satírico, se crea un catálogo irregular de pecados capitales que revela las contradicciones de la vida urbana en Argentina.
Si bien algunos episodios son breves y otros más elaborados, todos buscan provocar la reflexión. La mezcla de humor y seriedad varía a lo largo del metraje, lo que provoca que no todos los relatos logren el mismo impacto. A pesar de esta irregularidad, varios de ellos logran trascender lo local y adquirir un carácter universal.
El desempeño de Francella es un pilar central de la película. Su dedicación a cada uno de los personajes es palpable y refleja un compromiso genuino. El actor, que se ha consolidado como una figura central del cine argentino, demuestra su versatilidad a través de un trabajo que es tanto físico como emocional. Esto, sumado a un notable trabajo de maquillaje y caracterización, permite que los distintos personajes cobren vida de manera efectiva.
Sin embargo, Homo Argentum no es una obra maestra. El guion es irregular y en ocasiones, se siente mediocre. La película, que se extiende por casi dos horas, a veces lucha por equilibrar la crítica social con el entretenimiento. No obstante, su capacidad para divertir, provocar y mantener el interés en la audiencia es innegable. Al igual que en la aclamada Relatos salvajes, Cohn y Duprat logran ofrecer una mirada ácida sobre una sociedad que se encuentra en constante tensión con sus propias contradicciones.
En resumen, Homo Argentum es un retrato incómodo y reconocible que no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión. Aunque no se trate de una película redonda, sí confirma el talento de Cohn y Duprat para incomodar mediante el humor, y pone de relieve la necesidad de cuestionar nuestro entorno a través de la risa y la crítica.
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