¿Sabías que La Cámpora tiene un fondo secreto de millones para sus viajes? ¡Te sorprenderá lo que descubrimos!

Mientras el presidente Javier Milei promueve un discurso de “motosierra” enfocado en el ajuste y la eliminación de privilegios, existe una entidad estatal que mantiene un funcionamiento opaco y millonario bajo el control de La Cámpora: el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Este año, el CFI, con un presupuesto propio y bajo escasa auditoría, se encuentra financiando un sistema de viajes internacionales, turismo VIP y logística pagados con recursos públicos, todo bajo la supervisión política de Eduardo de Pedro.

Índice
  1. Un pliego elaborado para agencias de lujo
  2. El CFI, la caja que Milei no toca
  3. Un historial absurdo de viajes
  4. La falta de control sobre gastos públicos

Un pliego elaborado para agencias de lujo

El documento clave de esta operación es el Pliego de Especificaciones Técnicas 2025, que regula la contratación de agencias de viajes por parte del CFI. Este pliego claramente establece que las agencias deben tener una facturación superior a 350 millones de pesos anuales, más de diez años de experiencia y al menos veinte servicios similares prestados en los últimos dos años. Esta exclusividad direcciona el negocio hacia empresas especializadas en turismo corporativo de alta gama.

Además, se exige contar con una estructura operativa permanente, con atención nacional e internacional durante todo el año, capacidad de respuesta en menos de cuatro horas ante emergencias y un ejecutivo de cuentas dedicado exclusivamente al CFI. El alcance geográfico es global, incluyendo destinos como Estados Unidos, Europa, Asia y África.

El CFI, la caja que Milei no toca

Actualmente, el CFI gestiona un fondo que, según estimaciones, ronda los 170.000 millones de pesos. Aunque se financia con aportes de las provincias, su control político ha quedado en manos del kirchnerismo. Ignacio Lamothe, un dirigente con trayectoria en cargos públicos, está al frente de esta entidad. Lamothe, quien responde a “Wado” de Pedro, mantiene un sueldo estimado en más de 12 millones de pesos mensuales y cuenta con un historial de acusaciones, incluyendo irregularidades en transferencias a municipios.

El único nombre visible en la página del CFI es el de Lamothe, mientras que figuras claves como Norberto Berner, exsecretario de Comunicación de Cristina Fernández de Kirchner, también están implicadas. Berner, procesado en el pasado por irregularidades y actualmente responsable de la auditoría interna del CFI, ha recibido contratos del propio CFI, así como de otras instituciones estatales, incluyendo el Instituto de Previsión Social de la Provincia de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Avellaneda.

El segundo al mando es Nicolás Cevela, que fue parte de Aerolíneas Argentinas y tiene vínculos con empresas del entramado kirchnerista, lo que añade un nivel más de controversia al manejo del CFI.

Un historial absurdo de viajes

Los documentos que detallan los viajes del CFI en los últimos tres años revelan un derroche de recursos públicos en misiones y ferias internacionales. Por ejemplo, durante una misión institucional a Singapur y Vietnam, al menos 120 personas fueron alojadas en hoteles céntricos, con traslados y servicios de intérpretes. Otras misiones similares han incluido estadías en diversas ciudades de Europa y Asia, con patrones de gasto público que evidencian un uso excesivo de dinero estatal para turismo político.

En total, el esquema ha incluido viajes a Chile, Brasil, Dubái, Canadá y varias ciudades europeas, con el mismo modelo de ostentación en cada destino: hoteles de lujo, traslados privados y catering. Aunque no se especifican montos exactos, la magnitud del gasto es evidente, sin una rendición clara ante la ciudadanía.

La falta de control sobre gastos públicos

La página web del CFI presenta solo fragmentos de sus operaciones financieras, con licitaciones por cientos de millones de pesos y la contratación de servicios sin mayor detalle. Un dato alarmante es que en septiembre de 2024, el fondo del CFI podría haber superado los 90 millones de dólares, pero la transparencia sobre estos gastos es prácticamente nula.

Lo más inquietante es la actitud del gobierno de Javier Milei, que no ha tomado medidas para auditar o investigar esta estructura mientras implementa recortes en áreas como jubilaciones y educación. El CFI, lejos de ser desmantelado, continúa operando como una caja blindada, financiando viajes y eventos internacionales a expensas del erario público.

En este contexto, el Pliego de Viajes 2025 no solo evidencia un esquema millonario y sin control, sino que también pone de relieve la hipocresía detrás de un discurso de austeridad que, en los hechos, deja intactas las viejas prácticas de un sistema político que sigue viajando por el mundo con plata de todos.

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