¿Sabías que los mejores líderes necesitan una "mesa chica"? ¡Lo que te dirán te sorprenderá!

En una reciente entrevista en el programa de streaming “Chango”, el ex presidente Mauricio Macri reflexionó sobre la importancia de contar con un círculo cercano de asesores que no teman decir "no" ante decisiones equivocadas. Según Macri, tener un grupo reducido de personas con “criterio propio” es fundamental para un líder, ya que a menudo quienes lo rodean pueden caer en el halago y no ofrecer críticas constructivas.

Macri, que ocupó la presidencia de Argentina desde 2015 hasta 2019, destacó cómo las dinámicas de sus relaciones cambiaron con el poder. Relató que, a medida que ascendía en la política, sus amistades de la infancia intentaban demostrar que nada había cambiado, mientras que aquellos que se acercaban por su posición política adoptaban posturas más cautelosas. “Mis amigos de la infancia, cuanto más poder tuve, más me querían ganar al pádel, al tenis, al fútbol, a las cartas, a todo, para mostrarme que para ellos nada había cambiado”, comentó Macri, enfatizando la diferencia en las interacciones.

Durante su gestión, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la presidencia, Macri se comprometió a fomentar una cultura de crítica honesta dentro de su equipo. “Le decía a mi equipo en la Ciudad de Buenos Aires y en la presidencia: hagan un esfuerzo, dígame, ‘la idea es brillante, usted es brillante, pero en este momento mejor no lo hacemos’”, explicó. Este enfoque, según él, lo ayudó a evitar decisiones que podrían haber sido perjudiciales para el país.

Un ejemplo que Macri recordó ocurrió en 2011, cuando sentía una gran frustración hacia el kirchnerismo. “Me pasó cuando estaba enardecido del enojo que tenía de las cosas que me hacía el kirchnerismo en la Ciudad de Buenos Aires que quería ir en contra de la elección que se suponía, según el consultor nuestro, que ganaba la presidencia”, relató. A pesar de su deseo de competir a nivel nacional, su mesa chica lo disuadió de esta idea, argumentando que debía priorizar la defensa de la Ciudad de Buenos Aires, considerada un “equilibrio” para evitar un giro hacia el chavismo.

Macri recordó su reacción ante este consejo: “Me volví loco, patalié, grité, llamé de a uno a varios de ellos para decirles, ‘me tienen que apoyar’”. Sin embargo, la decisión de su equipo fue firme, y finalmente se dio cuenta de la validez de sus argumentos: “Tenían razón, era imposible de ganar esa elección (presidencial)”, reconoció.

Estas declaraciones de Macri resaltan la importancia de la autocrítica en la política y cómo el entorno puede influir en la toma de decisiones. La reflexión del ex presidente también sugiere un cambio en cómo los líderes políticos deben abordar las relaciones con sus asesores y la necesidad de fomentar un espacio donde se valoren las opiniones sinceras.

En un contexto político argentino marcado por polarizaciones y desafíos, la capacidad de escuchar voces críticas dentro de un equipo puede ser crucial para el éxito de un gobierno. La experiencia de Macri subraya que, en ocasiones, la decisión más difícil es la que se toma tras haber escuchado opiniones divergentes, algo que podría servir como una lección para futuros líderes de la nación.

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