¿Sabías que un asombroso 65% de quienes dudaban de la vacuna contra el covid-19 ahora están vacunados? ¡Descubre por qué!

Redacción - A medida que la pandemia de covid-19 avanzaba, la percepción pública sobre la vacuna fue cambiando. Según un nuevo estudio del Imperial College de Londres, publicado en la revista The Lancet, el 65% de las personas que inicialmente expresaron dudas sobre la vacuna terminaron vacunándose. Esta investigación se llevó a cabo entre enero de 2021 y marzo de 2022, involucrando a más de 1,1 millones de personas en Inglaterra.

El estudio reveló que entre quienes eran reticentes, el 41% tenía inquietudes sobre los efectos a largo plazo en la salud, el 39% quería esperar para ver si la vacuna funcionaba y el 37% mencionó preocupaciones sobre los efectos secundarios. Estas cifras destacan la necesidad urgente de abordar los miedos y malentendidos en torno a las vacunas.

“Queríamos analizar la reticencia a las vacunas contra el covid-19 con mayor profundidad para identificar los grupos con formas más persistentes de reticencia y sus principales preocupaciones”, explica Marc Chadeau-Hyam, autor principal del estudio.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos analizaron datos de una encuesta longitudinal que se realizó mediante el Estudio de Evaluación en Tiempo Real de la Transmisión Comunitaria (React). Además, compararon las actitudes hacia la vacunación con los registros del Servicio Nacional de Salud (NHS) hasta el 7 de mayo de 2024. Este enfoque les permitió identificar factores que impulsaban la reticencia a la vacunación.

En general, el 3,3% de los participantes admitieron algún grado de escepticismo frente a la vacuna. A medida que pasaba el tiempo, las tasas de vacilación pasaron del 8% en enero de 2021 a solo 1,1% a principios de 2022, aunque hubo un pequeño repunte al 2,2% entre febrero y marzo de 2022, coincidiendo con la ola de Ómicron.

“Las tasas de vacilación disminuyeron con el tiempo, a excepción de un leve aumento durante la ola de Ómicron”, se señala en el estudio.

Los investigadores identificaron ocho categorías de vacilación, que incluyen preocupaciones sobre la efectividad y los efectos secundarios, la percepción de bajo riesgo frente al covid-19, y la desconfianza hacia los desarrolladores de vacunas. Estos motivos variaron entre diferentes grupos demográficos: por ejemplo, los hombres eran más propensos a no considerar al covid-19 como un riesgo personal (18% frente al 10% de las mujeres), mientras que las mujeres mostraban más preocupación por las consecuencias relacionadas con la fertilidad.

Además, el análisis reveló que las personas de 74 años o más eran más propensas a rechazar las vacunas en general en comparación con los jóvenes de 18 a 24 años. La investigación también encontró que el riesgo de permanecer sin vacunar aumentaba entre ciertos grupos, como las mujeres, personas de etnia negra, desempleados, aquellos que vivían en áreas desfavorecidas, personas con antecedentes de covid-19 y aquellas con un nivel educativo más bajo.

“Demostramos que ciertos tipos de dudas sobre las vacunas se abordan con mayor facilidad que otros”, destaca Helen Ward, coautora del estudio.

Las personas que expresaron preocupaciones más comunes eran más propensas a cambiar de opinión y decidir vacunarse. En cambio, aquellos con dudas relacionadas con la desconfianza o una percepción de bajo riesgo personal tuvieron entre dos y tres veces menos probabilidades de vacunarse que aquellos que no manifestaron estas inquietudes.

“Lo que aprendimos de la experiencia de la covid-19 es la importancia de garantizar que las personas tengan acceso a información fiable y confiable para que puedan tomar decisiones bien informadas sobre sus opciones de salud personal”, menciona Paul Elliot, coautor del estudio.

Finalmente, los autores del estudio reconocen algunas limitaciones, como inconsistencias en los registros de vacunación y el estado de vacunación autodeclarado, lo que podría limitar la generalización de los hallazgos. Sin embargo, su investigación subraya la importancia de la comunicación efectiva y el acceso a información confiable en tiempos de crisis sanitaria.

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