¿Te atreverías a descubrir el oscuro secreto de "The Stranger" (1987)? ¡Lo que oculta te dejará helado!

En el mundo del cine, hay películas que, a pesar de su calidad discutible, logran capturar nuestra atención y, a veces, incluso nuestro cariño. Este es el caso de The Stranger, una obra menospreciada de Adolfo Aristarain, uno de los directores más reconocidos de Argentina. La historia detrás de esta película, estrenada en 1987, revela mucho sobre el contexto del cine argentino y la trayectoria de su creador.
The Stranger es una rareza en la filmografía de Aristarain. Filmada en su propio país, pero con el contexto de Hollywood, la película se convierte en un punto de reflexión sobre el papel del autor en la industria cinematográfica. A pesar de contar con un guión de Dan Gurskis y un elenco que incluye a Bonnie Bedelia, Peter Riegert, Ricardo Darín, Cecilia Roth, y otros actores argentinos de renombre, la película jamás logró el reconocimiento que se esperaba. Aristarain mismo nunca la sintió como parte de su legado, argumentando que los productores intervinieron demasiado en su realización.
La trama de The Stranger sigue a Alice, interpretada por Bedelia, quien sufre de amnesia tras un accidente. Esta amnesia funciona como un recurso narrativo que permite explorar el concepto de identidad y memoria, temas que Aristarain ha tratado en otros de sus trabajos. Sin embargo, a pesar de sus virtudes, la película no llegó a ser bien recibida en Argentina y tuvo un estreno limitado en Estados Unidos, donde apenas se proyectó en unas pocas salas. La falta de una edición en DVD ha contribuido a que muchos la olviden, a pesar de que fue un éxito en el formato de VHS durante los años 90.
La película fue concebida en un momento clave, en el mismo año en que Argentina vivió lo que muchos consideran "el mejor gol de la historia", un referéndum sobre cómo la cultura popular y el deporte se entrelazan. Aristarain, conocido por su estilo de dirección cuidadoso y su capacidad de contar historias, se vio forzado a lidiar con un sistema que priorizaba el marketing y las pruebas de audiencia por encima de la visión artística. Esto marcó un cambio significativo en la industria, donde el autorismo se vio eclipsado por el entretenimiento masivo.
Un aspecto interesante de The Stranger es su uso de cinematografía y edición. El director, a pesar de las limitaciones impuestas por los productores, logró incorporar elementos visuales que capturan la esencia del thriller. La iluminación de las escenas y el uso de planos angulares son ejemplos de su búsqueda por contar una historia visualmente impactante. Sin embargo, muchos críticos, incluidos aquellos que no tienen formación formal en cine, han señalado que la película carece de la vitalidad que Aristarain suele aportar a sus trabajos. Esto es especialmente evidente en el tratamiento de los clichés típicos de los thrillers, que a menudo intentan romperse, pero que aquí parecen prevalecer.
El hecho de que Aristarain no haya querido estrenar The Stranger en su país natal habla de una relación compleja entre el artista y su obra. Mientras otros directores, como Damián Szifron y Jorge Fregonese, han podido integrar la argentinidad en el cine estadounidense de manera más sutil, Aristarain enfrentó el desafío de ser un director argentino en un entorno que no siempre favorece su estilo. Esto plantea la pregunta: ¿qué significa realmente ser un autor en el cine en la era moderna?
En este sentido, The Stranger se convierte en un espejo de las luchas que enfrentan muchos cineastas en la actualidad. La película, a pesar de sus defectos, merece una revalorización y un lugar en la conversación sobre el cine argentino y su evolución. Aristarain, con su habilidad para narrar historias, nos recuerda que incluso las obras menospreciadas pueden contener matices que valen la pena explorar. A veces, lo que se considera "malo" en el cine puede ser un reflejo de un contexto más amplio, y en el caso de The Stranger, esa historia es digna de ser contada.
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