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El (oculto) peligro digital de la pandemia

1 Comentario | Publicado el martes 30 de junio

El confinamiento para disminuir los contagios del coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad covid-19, desató una migración masiva del mundo analógico al digital. Esto destacó la importancia que tiene el acceso a Internet para el desarrollo socioeconómico mundial. Sin embargo, tanto dentro de los países como entre ellos existe una brecha muy grande en el bajo acceso a Internet. Para el Fondo Monetario Internacional, esto conduce a la desigualdad de ingresos.

De acuerdo con el FMI, las economías avanzadas como Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido y Canadá tienen las tasas de acceso más altas de casi toda la población. En paralelo, las emergentes muestran grandes disparidades en la proporción de usuarios de internet entre sus poblaciones

La Internet del mundo pobre

Las deficiencias de la conectividad de los países en desarrollo arrancan desde aproximadamente dos tercios en Brasil y México, con entre 60 a 80 usuarios por cada 100 habitantes. Estas diferencias llegan hasta aproximadamente un tercio en países como la India. “El uso de Internet sigue siendo un lujo. La mitad de la población mundial no tiene acceso a Internet, ya sea a través de un dispositivo móvil o de banda ancha de línea fija. Una conectividad de alta velocidad es clave para trabajar desde casa, para la educación de los niños cuando no pueden asistir a la escuela en persona. También lo es para la telemedicina, para beneficiarse de los programas de apoyo social y para permitir el acceso a servicios financieros para todos. El derecho a tener Internet es primordial especialmente para aquellos que viven en lugares remotos zonas.

Según el Fondo Monetario, dentro de los países, la desigualdad de ingresos y la desigualdad de oportunidades pueden empeorar, incluso en economías avanzadas. Esto se debe a que los grupos desfavorecidos y las personas que viven en zonas rurales tienen un acceso a Internet más limitado. En tanto, la disparidad de género en la fuerza laboral, salarios y acceso a servicios financieros pueden aumentar cuando existe una brecha entre hombres y mujeres en el acceso a Internet. Este podría ser el caso en muchos países emergentes y en desarrollo donde menos mujeres que hombres poseen un teléfono móvil.

Consecuencias de la desigualdad digital

Entre países, el acceso relativamente bajo a Internet podría deprimir la productividad en los países emergentes y en desarrollo. Esto se debe a que la pandemia de covid-19 demuestra que tener Internet confiable permite que algunas empresas continúen sus operaciones en medio de bloqueos. Lograr que sigan funcionando el clave para que las economías sigan generando recursos.

Para hacer frente a este problema, el FMI dijo que los gobiernos pueden fomentar un entorno empresarial y normativo amigable con lo digital para el sector privado. Esto puede ser instrumental para acelerar y financiar inversiones en infraestructura, asegurando que la inversión en Internet se complemente con el acceso universal a la electricidad.