¿Un juez corrupto al mando de MÁS juzgados? ¡Los escalofriantes detalles que NO querrás perderte!

El juez federal Gastón Salmain se encuentra en una situación legal complicada. A pesar de enfrentar múltiples acusaciones de corrupción, permanece en funciones gracias a la inmunidad que le otorga su cargo. Actualmente, tiene una prisión preventiva dictada en su contra por su colega Carlos Vera Barros, lo que le ha impedido salir del país, incluyendo un viaje programado a Europa para vacaciones.
Lo sorprendente de este caso es que, mientras Salmain está procesado por delitos vinculados a una presunta red de corrupción, la Cámara Federal de Rosario le ha extendido sus funciones, otorgándole la subrogancia del Juzgado Federal Nº2 de Santa Fe. A partir del 9 de febrero, asumirá las responsabilidades de este juzgado hasta el 19 de febrero, en ausencia de su colega Aldo Alurralde, quien no está bajo sospecha.
La situación es alarmante, ya que un juez que, según la opinión de varios fiscales y compañeros, debería estar en prisión, ahora tendrá competencia sobre la libertad y patrimonio de individuos y empresas en gran parte de la provincia de Santa Fe, incluyendo las ciudades de Rosario y Santa Fe.
La resolución que permite esto fue firmada por el camarista Aníbal Pineda y refleja las dificultades que enfrenta el sistema judicial en cuanto a la falta de magistrados. La escasez de jueces es un problema persistente, especialmente en la Justicia Federal de Santa Fe, donde ya se ha implementado el Sistema Acusatorio. El Consejo de la Magistratura de la Nación tiene la potestad para resolver el proceso disciplinario en contra de Salmain, pero el trámite avanza lentamente.
Salmain está procesado por delitos graves, incluyendo cohecho pasivo agravado y prevaricato. Se le acusa de haber firmado un fallo que favorecía a una empresa para acceder a divisas a precio oficial, a cambio de una coima de 200 mil dólares en un contexto de restricciones cambiarias durante el gobierno de Alberto Fernández. Esta acusación fue respaldada por la confesión de un empresario involucrado, quien se presentó como arrepentido, y se corroboró mediante localizaciones telefónicas.
Es importante destacar que, a pesar de su situación, Salmain sigue en funciones, lo que genera preocupación en la ciudadanía sobre la integridad del sistema judicial. Su abogado, Ignacio Carbone, ha llevado el asunto a la Cámara Federal de Casación Penal, pero hasta ahora no se ha tomado ninguna decisión que revierta la situación actual.
La Cámara Federal de Rosario, consciente de la gravedad de las acusaciones, ya le había negado anteriormente a Salmain un permiso para salir del país, coincidiendo con el momento en que fue procesado. Esta decisión subraya la complejidad del caso y la tensión existente entre la justicia y los funcionarios públicos bajo investigación.
La situación de Gastón Salmain no solo plantea interrogantes sobre su futuro como juez, sino que también refleja las falencias del sistema judicial argentino. La falta de recursos y el prolongado tiempo que conllevan los procesos disciplinarios son obstáculos que impiden una rápida resolución de casos tan delicados, lo que a su vez castiga la confianza de la ciudadanía en la justicia.
En un contexto donde los reclamos por una justicia más efectiva y transparente son cada vez más urgentes, el caso de Salmain puede ser visto como un microcosmos de los desafíos que enfrenta el sistema judicial en Argentina. La continuación de su mandato en un cargo de tanta relevancia, a pesar de las acusaciones en su contra, podría enviar un mensaje equívoco sobre la responsabilidad y la rendición de cuentas entre los funcionarios del Estado.
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